Lo que debió ser el inicio de una nueva etapa para una pareja se transformó el pasado 10 de octubre de 2026 en un complejo desafío de salud pública. La intoxicación masiva en el Hotel Estival Torrequebrada de Benalmádena, que afectó a más de 40 personas, mantiene hoy a los laboratorios de microbiología de la Junta de Andalucía trabajando a contrarreloj.
Con la confirmación oficial de que la bacteria Salmonella fue la causante del brote, la investigación se adentra en su fase más técnica: descifrar el mecanismo exacto de la contaminación mientras la comunidad médica insiste en las pautas críticas de prevención.
El caso de Benalmádena recuerda de forma drástica que la Salmonella es un enemigo invisible pero predecible. La prevención de la toxiinfección alimentaria se fundamenta en un control estricto de la higiene y las temperaturas a nivel profesional y doméstico.
Mientras la auditoría oficial sigue su curso para dirimir posibles responsabilidades sanitarias, la evolución favorable de todos los afectados alivia la presión asistencial, dejando el caso en manos de la ciencia y la prevención.
Pero tenemos otros consejos fundamentales para que este microorganismo no nos visite en casa, en eventos o en ninguna parte:
El mito del lavado del huevo: Nunca se deben lavar los huevos antes de guardarlos en la nevera. La cáscara es porosa y posee una cutícula protectora; el agua a presión puede arrastrar las bacterias de la superficie externa directamente al interior del alimento. Si es necesario limpiarlos, debe hacerse en seco justo antes de cocinarlos.
La técnica del cascado: Evite cascar el huevo en el borde del recipiente donde lo va a batir o en la sartén. Este gesto puede transferir fragmentos microbianos de la cáscara externa a la parte comestible.
Control de temperaturas en el cocinado: La Salmonella se destruye de manera eficaz cuando el centro del alimento alcanza los 70 °C durante al menos dos minutos. En elaboraciones que no alcanzan esta temperatura (como mayonesas o salsas emulsionadas), la legislación hostelera obliga al uso de ovoproductos pasteurizados («huevina»).
Evitar la zona de peligro: Las bacterias se multiplican de forma geométrica entre los 5 °C y los 65 °C. Ningún alimento cocinado debe permanecer más de dos horas a temperatura ambiente (una hora si la temperatura ambiental supera los 30 °C). Tras ese periodo, debe refrigerarse inmediatamente a menos de 4 °C.
Higiene cruzada: Utilizar tablas y utensilios de corte diferenciados para carnes crudas y alimentos listos para el consumo impide que los jugos contaminados pasen de un producto a otro.
Higiene de los manipuladores: Es muy importante que las personas que trabajan en restauración tengan una formación adecuada de la higiene y seguridad alimentaria. Si un manipulador realiza de manera poco higiénica su labor, a buen seguro podrán aparecer y/o multiplicarse muchos microorganismos patógenos.
La salmonela, no se debe relacionar solo en el tiempo estival, como vemos está muy relacionada con el huevo, pero también con la falta de higiene en las cocinas (incluyendo aquí a los manipuladores de alimentos)y la falta de temperatura suficiente para eliminarla o paralizar su multiplicación. @mudniario



