El Festival de Cine de Londres del BFI ya ha servido de escenario para una de las primeras grandes citas de la temporada de premios. La revista Variety celebró su primera cena en la capital británica, en Soho Mews House, un encuentro íntimo y glamuroso que reunió a Sandra Hüller, Danny Boyle, Jack O’Connell, Taron Egerton, George MacKay, Rosalind Eleazar y Florian Zeller, entre otros.
La velada fue organizada por la editora internacional Elsa Keslassy junto a sus colegas londinenses Alex Ritman y Ellise Shafer, en colaboración con Studiocanal. La productora europea, que forma parte del Grupo Canal+, acudió con algunos de los rostros más destacados de su programación de otoño, presente en Venecia, Toronto, Telluride y el propio certamen londinense.
Entre ellos estaba Boyle, director de Ink, la película que inauguró la Mostra de Venecia, acompañado por el guionista James Graham y por O’Connell, su protagonista. También asistieron Stephen Beresford, guionista de Elsinore, título que abrió el festival de Londres, y la cantante convertida en actriz Billie Piper. Zeller llegó con Búnker, protagonizada por Penélope Cruz y Javier Bardem, y Jonathan Schey lo hizo con Everybody Wants to F*ck Me y sus protagonistas, Egerton y Mia McKenna-Bruce.
Sandra Hüller y los nombres que suenan para el Oscar
Hüller, con un vestido rojo de seda, llegó junto a Markus Schleinzer, director de Rose. La actriz alemana también está en Londres con Fatherland, de Pawel Pawlikowski, un doblete que podría valerle dos nominaciones a mejor actriz.
No fue la única con opciones. Eleazar, cuyo primer papel protagonista en Misty Green, de Chris Rock, ya despierta fuertes rumores de Oscar, compartió la noche con Gemma Chan, que acompaña a Channing Tatum en Josephine, una de las películas destacadas de Sundance. MacKay, que rueda en Francia la precuela de Ocean’s Eleven: hagan juego, presentó en el festival The Animals, de Calvin Demba.
La lista de invitados incluyó también a la directora Nora Fingscheidt, a la actriz Olivia Washington y a la cineasta Savanah Leaf, además de Efe Cakarel, fundador de Mubi, compañía que estrenará este otoño Rose y Fatherland. Acudieron igualmente Ben Roberts, director ejecutivo del BFI, y Kristy Matheson, directora artística del festival, que llegó tras la presentación de A Long Winter, de Andrew Haigh.
Un brindis por la alianza entre Francia y Reino Unido
Tras un cóctel de bienvenida en un salón decorado con muebles de época, los invitados disfrutaron de una cena de cuatro platos servida en dos largas mesas con manteles blancos. El menú incluyó salmón ahumado con blinis de trigo sarraceno, burrata con higos negros, pollo de Suffolk y, de postre, pudin de caramelo y mousse de chocolate negro.
En su discurso, Keslassy subrayó la importancia de reunir a la comunidad cinematográfica internacional en un momento de agitación y consolidación en la industria. Según explicó, el objetivo era celebrar a quienes buscan hacer películas que no solo entretengan, sino que también sean audaces y significativas.
La noche sirvió además para destacar los estrechos lazos entre el cine francés y el británico. “Los franceses y los británicos pueden ser los mayores rivales en muchos ámbitos, incluido el fútbol, pero cuando se trata de cine, ¡somos los mejores aliados!”, concluyó Keslassy.




