El público británico no suele prodigarse en ovaciones de pie, pero cuando uno de sus cineastas más queridos se despide, está dispuesto a saltarse algunas normas no escritas. Eso fue lo que ocurrió este jueves con Mike Leigh en el Festival de Cine de Londres, donde presentó Tender Loving Care (título aún sin estreno confirmado en España), una película que, según ha reconocido él mismo, probablemente será la última de su carrera.
El director, todo un icono del cine británico, subió al escenario del Royal Festival Hall antes de la proyección y fue recibido con aplausos y vítores. A los pocos segundos, casi toda la sala se puso en pie en señal de agradecimiento. Cuando cesaron los aplausos, Leigh respondió con su habitual ironía: “Todavía no lo habéis visto”.
Su trayectoria explica semejante recibimiento. Leigh firmó títulos tan aclamados como Secretos y mentiras, Indefenso, El secreto de Vera Drake, que inauguró el certamen londinense en 2004, Happy: un cuento sobre la felicidad y Topsy-Turvy.
Una película sobre el envejecimiento y el duelo
Protagonizada por Kate O’Flynn, Marion Bailey y Paul Jesson, Tender Loving Care está ambientada y rodada en Londres. La cinta aborda el envejecimiento, el duelo y las relaciones personales, y al mismo tiempo retrata con crudeza la falta de financiación que sufre el sistema británico de salud y servicios sociales.
La película se presentó en el Festival de Telluride y después conquistó el Festival de San Sebastián, donde se llevó la Concha de Oro, el premio al mejor guion y la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista para O’Flynn, galardón que compartió con Asta Kamma August.
Precisamente desde San Sebastián, en una intervención por videoconferencia, Leigh reiteró que este trabajo sería “muy probablemente” el último de su filmografía. El motivo es su estado de salud: el cineasta padece miositis, una enfermedad que afecta a la movilidad muscular y que le dificulta desplazarse.
“Sin duda, es más complicado de lo que debería ser para un cineasta, por lo que es muy probable que esta película tenga que ser la última”, explicó. Y añadió que se trata de una cuestión meramente práctica, ligada a su condición física.
Una larga historia con el festival londinense
La despedida tuvo además un escenario simbólico. Leigh mantiene una relación de décadas con el Festival de Cine de Londres, que ha acogido buena parte de su obra. Allí presentó en 1971 su primer largometraje, Bleak Moments, y allí celebró en 1990 el estreno mundial de La vida es dulce.
Por sus pantallas también han pasado Another Year, La tragedia de Peterloo, Indefenso, El secreto de Vera Drake y Mr. Turner, además de Mi única familia (Hard Truths), su anterior película, que se proyectó en la edición del año pasado.
Con Tender Loving Care, el cineasta cierra el círculo en la misma ciudad que ha retratado durante más de medio siglo. Si finalmente es su adiós, Londres ya le ha dado la despedida que merecía.




