El otoño ha comenzado con un cambio de escenario en la circulación de los virus respiratorios en España. El aumento sostenido de los contagios de coronavirus desde agosto ha terminado por arrastrar al conjunto de las infecciones respiratorias agudas (IRA) por encima del umbral epidémico. Entre el 21 y el 27 de septiembre, la tasa nacional alcanzó los 476,7 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 373 registrados una semana antes.
El dato no significa que España se encuentre ante una situación de presión sanitaria elevada. El último informe del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), elaborado por el Instituto de Salud Carlos III y adelantado por El País, califica todavía de baja la intensidad de la presión sobre el sistema sanitario. Sin embargo, la evolución de las últimas semanas apunta a un cambio relevante: el coronavirus vuelve a ocupar un papel protagonista justo cuando comienza la temporada habitual de circulación de otros virus respiratorios.
La diferencia con el resto de patógenos es especialmente significativa. Entre los pacientes que acuden a Atención Primaria con síntomas respiratorios, el 27,2% da positivo en SARS-CoV-2. La proporción contrasta con el 4,1% correspondiente a la gripe y el 0,2% del virus respiratorio sincitial (VRS).
La combinación entre el volumen de infecciones respiratorias y los resultados de las pruebas permite estimar una incidencia de covid de 119,2 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 92,6 de la semana anterior. La gripe, en cambio, sigue una trayectoria distinta y baja hasta los 12 casos por 100.000 habitantes, casi la mitad que una semana antes.
El virus que vuelve a ganar espacio
Una de las claves del repunte está en la evolución genética del coronavirus. El linaje XFG ya es dominante en España y está detrás del 55% de los casos analizados. Aunque no se trata de una variante completamente nueva, su reaparición con fuerza ha coincidido con el incremento de la transmisión observado durante las últimas semanas.
El avance de XFG se produce además mientras el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) mantiene una vigilancia estrecha sobre este linaje y otros coronavirus sometidos a seguimiento internacional. El dato no implica por sí solo una mayor gravedad de la enfermedad, pero sí ayuda a explicar por qué el SARS-CoV-2 está recuperando protagonismo en las consultas.
El efecto también empieza a apreciarse entre los menores. Los casos de bronquitis y bronquiolitis asociados al conjunto de los patógenos respiratorios han aumentado de forma considerable y alcanzan los 190,2 casos por 100.000 habitantes, prácticamente el doble que la semana anterior.
Los hospitales empiezan a notar el repunte
El aumento de la circulación viral todavía tiene un reflejo moderado en los hospitales. La tasa de ingresos por infección respiratoria aguda grave se sitúa en 9,2 casos por cada 100.000 habitantes, ligeramente por encima de los nueve casos de la semana previa.
También en este ámbito el coronavirus aparece como el principal patógeno identificado. El 21% de los pacientes hospitalizados por una infección respiratoria grave da positivo en SARS-CoV-2, mientras que la gripe representa el 7% de los ingresos.
La evolución de estos indicadores será especialmente relevante durante las próximas semanas. El paso de una mayor circulación comunitaria a un incremento sostenido de las hospitalizaciones no es automático, pero la tendencia permite observar con antelación si el repunte empieza a traducirse en una presión mayor sobre los servicios sanitarios.
Más contagios y más demanda de test
El incremento de casos también se está dejando notar fuera de los centros sanitarios. Las farmacias han registrado un fuerte aumento de la demanda de pruebas de autodiagnóstico de covid.
Según explicó Antonio Mignorance, presidente de Bidafarma, a El País, las ventas previstas para septiembre rondan las 60.000 unidades, frente a las 15.000 o 20.000 mensuales que se venían registrando. Juan Pedro Rísquez, vicepresidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, también ha señalado un incremento importante en la dispensación de estos test desde principios de septiembre.
El repunte de las infecciones respiratorias llega, además, acompañado de una señal que obliga a mantener la vigilancia: el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III registró 8.137 fallecimientos por todas las causas durante la última semana de septiembre, frente a las 7.705 muertes que estimaban sus modelos. Este dato recoge mortalidad general y no permite atribuir directamente el exceso al covid o a las infecciones respiratorias.
Por ahora, el escenario combina una transmisión creciente del coronavirus con una presión sanitaria todavía limitada. La entrada del conjunto de las infecciones respiratorias en fase epidémica marca, sin embargo, el comienzo de una etapa en la que la evolución del covid, la gripe y el VRS determinará hasta qué punto el repunte se queda en un aumento de contagios o termina trasladándose con mayor intensidad a hospitales y otros servicios sanitarios. @mundiario




