La inteligencia artificial sanitaria empieza a abandonar el terreno de las promesas. En España ya existen clínicas y hospitales que utilizan herramientas para acompañar tratamientos, automatizar tareas y reducir la carga administrativa de los profesionales, aunque la decisión médica continúa en manos de los sanitarios.
Uno de los ejemplos está en el TDAH infantil. Sincrolab ha desarrollado una terapia digital basada en machine learning que propone ejercicios cognitivos personalizados y adapta su dificultad según el rendimiento del niño. La compañía asegura que el 75% de los pacientes mostró mejoras relevantes en impulsividad y alrededor del 66% en síntomas cotidianos.
Cuando un niño está agotado puede parecer que tiene más energía que nunca
El éxito también depende de con quién compartes la mesa
El TDAH entra en la era digital: menos burocracia y más tiempo para el paciente
Menos pantalla, más paciente
Otra aplicación busca solucionar un problema mucho más cotidiano: el tiempo que los médicos pasan escribiendo frente al ordenador. Omniloy desarrolla un “copiloto médico” que escucha y transcribe la consulta, organiza la información y proporciona apoyo documental para que posteriormente sea revisado por el profesional.
La tecnología también empieza a utilizarse en áreas de enorme complejidad. En el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, la iniciativa Capricorn emplea modelos de IA para analizar literatura científica y datos biomédicos relacionados con posibles tratamientos personalizados contra el cáncer infantil.
El desafío ahora no consiste únicamente en desarrollar algoritmos más sofisticados. Validarlos clínicamente, proteger los datos de los pacientes y comprobar que realmente mejoran la asistencia será fundamental para decidir hasta dónde pueden llegar.
Quizá por eso la revolución sanitaria de la IA sea menos futurista de lo que imaginábamos. No se trata, al menos por ahora, de sustituir al médico, sino de conseguir que tenga mejores herramientas y, sobre todo, más tiempo para mirar y escuchar al paciente que tiene delante. @mundiario




