Si una película resume el espíritu del Festival de Cine de Zúrich de este año, esa es Yo soy Rocky, el drama de Peter Farrelly sobre el rodaje del clásico que lanzó a Sylvester Stallone. La cinta encarna el lema de la edición de 2026, «Sueña en grande», y también la actitud emprendedora de su director ejecutivo, Christian Jungen, que compró la participación del periódico suizo NZZ y logró fondos privados para garantizar la independencia del certamen.
En declaraciones a Variety, Jungen asegura que la película ha sido una gran fuente de inspiración. «Es una película sobre un gran sueño. En estos tiempos, cuando es tan complicado financiar películas, va a resonar en toda la industria», afirma.
El directivo sostiene que organizar el festival ahora es más fácil porque son independientes. «En estos tiempos de polarización, nos vimos envueltos en debates políticos», explica en referencia a la línea editorial conservadora del NZZ. «Ahora todo vuelve a girar en torno al cine». Además, por primera vez en cinco años han sumado nuevos socios, más interesados en ofrecer veladas emotivas con talento en el escenario que en colocar su logotipo en un photocall.
Una parada clave para los premios
El cartel es de altura. Tom Hiddleston, Anna Kendrick, Jesse Eisenberg, Naomi Watts y Martin McDonagh pasarán por la ciudad suiza. El festival arranca con el estreno europeo de Tenzing, sobre la primera ascensión al Everest, y acogerá también Wild Horse Nine, la nueva sátira de McDonagh con John Malkovich y Sam Rockwell.
Jungen quiere consolidar Zúrich como plataforma para la temporada de premios. «Tras el primer estreno, las películas necesitan un segundo escenario para mostrar a sus estrellas y generar debate», señala. La ciudad es, además, la puerta de entrada a un mercado de habla alemana de unos 100 millones de personas y la última parada de muchos ejecutivos que antes pasaron por Venecia, Toronto y San Sebastián. Películas como Green Book o Sin novedad en el frente tuvieron allí su estreno europeo antes de triunfar en los Óscar.
La Generación Z, la IA y el dinero privado
Zúrich cuenta con 63 salas de cine para 440.000 habitantes y con un público joven dispuesto a llenarlas. «La Generación Z está revitalizando el cine», afirma Reta Guetg, directora y copropietaria del festival, que destaca el estreno mundial de Black Church Bay (título aún sin estreno confirmado en España), thriller de Rhys Marc Jones protagonizado por Joe Locke.
Ese interés por el talento emergente también llega a la Cumbre de Zúrich, el foro de la industria, donde el director ejecutivo de la Academia, Bill Kramer, compartirá panel con Kane Parsons, el director de 20 años que arrasó en taquilla con Backrooms. Hace un año, la Cumbre acaparó titulares al presentar a Tilly Norwood, una actriz generada por inteligencia artificial. «Zúrich es el lugar donde se abordan las cuestiones realmente candentes», defiende Jungen, para quien la IA es incluso más importante que la llegada de internet.
El certamen recuperará también el Foro de Financiación Cinematográfica, un encuentro a puerta cerrada con banqueros e inversores. «Queremos convertir Zúrich en una plataforma de acceso a capital privado», explica Jungen, convencido de que invertir en cine «no se trata solo de apoyar las artes; es un negocio». El festival se celebra del 24 de septiembre al 4 de octubre.




