710 restos explosivos de guerra fueron encontrados bajo tierra el 1 de septiembre de 2026 en una zona rural de Płońsk, en la región de Mazovia, durante trabajos agrícolas que dieron lugar a un operativo de la policía y de personal del Ejército polaco especializado en explosivos. Entre el material retirado había munición, granadas, espoletas y proyectiles que seguían siendo peligrosos pese al tiempo transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial.
En un comunicado, la Policía de Mazovia informó que el aviso llegó pocos minutos después de las ocho, luego de que un hombre que trabajaba en un campo ubicado a unos 20 metros de construcciones rurales encontrara objetos enterrados y alertara a las autoridades.
Los policías que acudieron al lugar hicieron una primera inspección y constataron que era necesaria la intervención de una unidad militar preparada para este tipo de procedimientos. Hasta la llegada de los especialistas, los agentes mantuvieron el área bajo custodia para evitar que otras personas se acercaran.
Según el parte oficial, la dimensión del hallazgo se conoció después del retiro y la verificación del material. Los expertos retiraron 271 cartuchos de arma de fuego, 109 granadas de mano, 56 espoletas, 174 proyectiles para lanzagranadas y otros 100 objetos peligrosos. En total, fueron 710 piezas.
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