Robert Pattinson pasó de compartir pantalla con Zendaya a entrar en el universo de Christopher Nolan, transformarse en una controvertida figura televisiva y preparar su llegada a Arrakis. Todo en cuestión de meses.
El recorrido comenzó en abril con The Drama, la película de A24 dirigida por Kristoffer Borgli. Pattinson y Zendaya interpretan a una pareja a pocos días de casarse cuya relación comienza a tambalearse después de que una inesperada revelación pone en duda todo lo que creían saber del otro.
Después llegó uno de los proyectos cinematográficos más grandes del año. En The Odyssey, de Christopher Nolan, Pattinson interpreta a Antínoo, uno de los pretendientes de Penélope y una figura antagónica dentro de la historia protagonizada por Matt Damon como Odiseo.
Pero septiembre trajo probablemente una de sus transformaciones más inesperadas. Pattinson protagoniza y coproduce Primetime, película de Lance Oppenheim inspirada en el fenómeno televisivo de To Catch a Predator. El actor interpreta una versión dramatizada de Chris Hansen, explorando los límites entre periodismo, espectáculo y televisión.
Y todavía no termina. El 18 de diciembre llegará Dune: Part Three, dirigida por Denis Villeneuve y basada en Dune Messiah de Frank Herbert. Pattinson se incorpora al universo de Arrakis como Scytale, compartiendo reparto con Timothée Chalamet, Zendaya, Florence Pugh, Jason Momoa, Anya Taylor-Joy y Javier Bardem.
Lo más llamativo es la variedad: una comedia romántica oscura, una epopeya mitológica, un drama inspirado en hechos reales y una superproducción de ciencia ficción. Cuatro proyectos que muestran facetas completamente diferentes del mismo actor.
Y mientras sus películas llegan una detrás de otra, Pattinson ya está trabajando en el siguiente capítulo de otra de sus grandes franquicias. El actor se encuentra nuevamente bajo la capa de Bruce Wayne para The Batman: Part II, dirigida por Matt Reeves y prevista para 2028.
Después de pasar años construyendo una carrera alejada de la imagen que lo convirtió en una estrella con Twilight, Pattinson parece haber encontrado un punto en el que puede combinar cine de autor y enormes producciones de Hollywood sin tener que elegir entre ambos mundos.
Así que sí: 2026 tiene argumentos suficientes para llamarse el año de Robert Pattinson. Y todavía falta verlo llegar a Arrakis antes de que termine diciembre. .




