Santo Domingo.– El aumento del dólar y el encarecimiento de los combustibles añaden presión a los costos de producción de alimentos en República Dominicana, una combinación que podría repercutir en los precios del pollo, los huevos y la carne de cerdo, aunque su impacto dependerá de la evolución de los insumos, la oferta y las condiciones del mercado.
Así lo advierte el economista Juan del Rosario, quien indicó que la depreciación del peso coincide con un escenario de volatilidad internacional que puede encarecer la producción y distribución de bienes y servicios.
“Ahora tú tienes un componente que se adiciona que es la variación en el tipo de cambio con una fluctuación muy acelerada, muy rápida”, explicó durante una entrevista con El Día.
Juan del Rosario, economista y maestro. fuente externa
A esa presión se suma el costo de los combustibles, que incide en el transporte de materias primas, el funcionamiento de equipos y la distribución de los productos desde las granjas hasta los comercios.
“Esos dos elementos constituyen un estímulo para el alza de los precios en la economía”, sostuvo Del Rosario al referirse al comportamiento de los combustibles y la tasa de cambio.
¿Cómo puede afectar a los productores pecuarios?
El encarecimiento del dólar puede aumentar el costo en pesos de los insumos importados utilizados en la producción pecuaria. Entre ellos figuran materias primas para elaborar alimentos balanceados, equipos y determinados productos veterinarios, dependiendo de su procedencia y de las condiciones de compra.
En la producción avícola, el costo de alimentar las aves es una variable relevante tanto para la carne de pollo como para los huevos.
Cerdos
Si aumentan los precios de los ingredientes importados y los productores no logran compensar ese incremento mediante mejoras de productividad u otros ajustes, sus costos pueden elevarse.
En el caso de los cerdos, la alimentación también representa un componente importante del proceso de crianza y engorde.
Por eso, las variaciones del tipo de cambio pueden repercutir en la producción porcina cuando afectan los costos de las materias primas y otros insumos vinculados al dólar.
Del Rosario explicó que el efecto cambiario no debe analizarse de forma aislada, porque coincide con otras presiones que afectan a las empresas.
“Y esa variación es tan frecuente, provoca mucha distorsión y hace que la gente que utiliza el combustible como insumo, que son las industrias, siempre en sus proyecciones de costos proyecten hacia el alza”, afirmó.
El economista agregó que las empresas que utilizan combustibles para producir y transportar mercancías pueden revisar sus previsiones ante la incertidumbre sobre los precios.
“Y eso genera mucha tensión al mercado porque los productos y servicios de la economía tienden a subir”, expresó.
No obstante, un incremento de los costos de producción no implica necesariamente que el precio final de cada alimento suba de inmediato.
La magnitud del traslado dependerá de los inventarios, los contratos de compra, la oferta disponible, la productividad y los márgenes de los productores y distribuidores.
Qué dicen los precios de los alimentos
Los datos oficiales muestran que el comportamiento de los precios de los alimentos fue desigual en septiembre de 2026. Aunque no puede atribuirse al dólar el encarecimiento de productos específicos sin evidencia que confirme esa relación, el informe del Banco Central registró aumentos en los huevos y el arroz, mientras que el pollo fresco bajó de precio.
El grupo Alimentos y Bebidas No Alcohólicas registró una variación mensual de 0.43 %. Además de los huevos y el arroz, aumentaron de precio los plátanos verdes, las auyamas, los guandules verdes, los limones agrios y las batatas. En cambio, el pollo fresco, los aguacates, las papas, las naranjas y la yuca registraron reducciones.
Batata
Estas cifras muestran que el alza del dólar no se tradujo en un aumento uniforme de los precios de los alimentos durante ese mes.
El economista Juan del Rosario advierte que la depreciación del peso y el encarecimiento de los combustibles pueden aumentar la presión sobre los precios de bienes y servicios.
“Esas tres cosas juntas tienen un solo hilo conductor que es el alza en los precios de los bienes y servicios de la economía”, afirmó, al referirse a los factores que, a su juicio, están presionando la economía.
El Banco Central informó que la inflación mensual fue de 0.33 % en septiembre y la interanual se situó en 5.12 %. Los grupos Transporte, Alimentos y Bebidas No Alcohólicas y Educación explicaron conjuntamente el 85.05 % de la variación mensual del índice de precios al consumidor.
El grupo Transporte registró un aumento de 0.64 %, influido, entre otros factores, por los reajustes en los precios de las gasolinas y el gasoil. Estos combustibles también inciden en los costos de traslado de materias primas, alimentos y mercancías.
Del Rosario considera que la presión sobre los precios reduce la capacidad de compra de los hogares y aumenta las dificultades para cubrir sus gastos.
“Todo esto va a tener una presión sobre el poder adquisitivo de la familia, pero también una presión sobre las finanzas estatales”, señaló.
La canasta familiar nacional alcanzó los RD$49,966 mensuales en septiembre de 2026, frente a RD$49,803 en agosto, según una serie basada en datos del Banco Central. Esta cifra representa el costo estimado de la canasta para el conjunto de los hogares y no equivale al salario que necesita cada persona. El monto cambia según el quintil de ingresos y la composición del gasto de cada grupo.
El riesgo para el presupuesto familiar
Si el encarecimiento de los insumos termina trasladándose a los precios de los alimentos, los hogares pueden necesitar más dinero para mantener sus compras habituales. Para las familias cuyos ingresos ya son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, incluso aumentos moderados en productos de consumo frecuente pueden obligarlas a ajustar otros gastos.
Del Rosario planteó que el problema no se limita a la cantidad de alimentos disponibles, sino también a la posibilidad de que las familias puedan costear una dieta adecuada.
La carne de pollo ha experimentado significativos aumentos, al igual que otros productos de la canasta básica.
“Es decir, ¿qué está comiendo la gente aquí? Carbohidratos”, expresó al advertir sobre las limitaciones que pueden enfrentar los hogares cuando sus ingresos no alcanzan para cubrir una alimentación variada.
El economista añadió que los aumentos de precios pueden reducir las posibilidades de compra de las familias y sostuvo que la inflación será una variable central para evaluar el desempeño económico.
Sin embargo, para determinar si el dólar está encareciendo específicamente el pollo, los huevos y la carne de cerdo, es necesario seguir la evolución de los precios al consumidor y al productor, los costos de los alimentos balanceados, los combustibles y los volúmenes de producción.
El escenario plantea una advertencia para la producción pecuaria y el presupuesto familiar, pero el efecto final dependerá de cómo evolucionen esos factores. La clave será establecer si las presiones sobre los costos terminan trasladándose a los precios que pagan los consumidores y en qué magnitud.
movil.jpg)



