Santo Domingo.- Aunque el peso dominicano continúa siendo la moneda de circulación nacional, su rechazo se incrementa en las transacciones cotidianas: sigue siendo dinero, pero nadie lo quiere.
Economista Henry Hebrard.
El economista Henry Hebrard advirtió que esta situación es consecuencia de la inflación, que no se traduce al aumento de los precios, sino a la pérdida del poder adquisitivo real de la moneda.
"Esto es típico de los países donde luego de cierto nivel de inflación, las monedas de baja denominación no logran ya comprar absolutamente nada, y su manejo por el comercio (y los bancos) termina siendo muy costoso", explicó el versado en economía.
Según Hebrard, este fenómeno termina generando dos efectos: los precios tienden a redondearse y se desincentivan las transacciones en efectivo.
No es que el peso no sea una moneda de curso legal, sino que su rechazo obedece a una percepción generalizada de que la moneda ha perdido valor, por lo que "ya no importa tanto tener estos pesos (anteriormente los cheles)".
Precios redondeados afectan al consumidor
Un ejemplo fehaciente se materializa en los precios de productos que se expenden en algunos supermercados del país.
Anuncian un artículo en RD$99 y el consumidor termina pagando RD$100 como si existiese un redondeo automático, donde la devolución del peso se omite.
A su juicio, supone un práctica abusiva que incrementa de forma "invisible" los precios, cuyo redondeo "jamás debería ir en contra del consumidor final".
Ante este panorama, el también consultor empresarial exhortó a las entidades regulatorias, como PROCONSUMIDOR y gremios comerciales, reglamentar esta costumbre.
Aumento en los precios del petróleo incrementa la inflación
El experto aseveró que el aumento en los precios del petróleo y los combustible que el país importa incrementa la inflación, la cual genera un doble impacto.
El primero se produce de manera directa cuando se registra un alza en los precios de los combustibles, que tienen un peso específico relativamente alto en la canasta de bienes y servicios del Banco Central, por lo que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) también aumenta.
El segundo se registra porque los precios del petróleo y los combustibles impactan en los precios del transporte y algunas materias primas, como fertilizantes y plásticos.
Estos mayores costos terminan encareciendo los productos, incluso cuando no contienen petróleo entre sus componentes.
"En República Dominicana los precios suben por el ascensor, pero bajan por la escalera"
Algunos sectores cuestionan los factores que inciden en el aumento de los combustibles. Sostienen que, aunque se registren alzas temporales, el incremento persiste de manera permanente en los precios de determinados productos.
Hebrard explicó que este fenómeno obedece a las características de la economía dominicana, donde varios sectores están concentrados en pocos actores (productores, importadores y distribuidores) que controlan completamente el mercado (bajos niveles de competencia), frente a consumidores desorganizados que no logran ejercer presión de la demanda sobre la oferta.
"Es la razón por la cual se acostumbra decir que en República Dominicana los precios suben por el ascensor, pero bajan por la escalera (si es que encuentren la escalera)", concluyó.




