El Festival de Cine de Londres abre este miércoles 7 de octubre su 70.ª edición con el estreno europeo de Elsinore, la película de Simon Stone protagonizada por Andrew Scott y Olivia Colman. Hasta el 18 de octubre, la cita del BFI reunirá títulos como Club Kid, Wild Horse Nine, The Debut, Ink, La bola negra, Primetime o Tender Loving Care.
Su lugar en el calendario explica buena parte de su peso. Llega después de Berlín, Cannes, Venecia, Toronto y Telluride, los certámenes que suelen consagrar las películas más comentadas del año, y se ha convertido en el lugar donde muchas de ellas coinciden por primera vez.
En los últimos años, además, se ha ganado otra etiqueta: la de pistoletazo de salida no oficial de la temporada de premios, al menos desde una perspectiva internacional. A los 12 días de proyecciones abiertas al público se suman pases exclusivos para votantes, encuentros con figuras influyentes, coloquios y cócteles.
Un festival que mira a los Óscar
Los cineastas y las estrellas que antes solo acudían al estreno ahora encadenan agendas de varios días, de evento en evento, para hablar de su trabajo y posar para selfis. La directora artística del festival, Kristy Matheson, sostiene que esta posición se ha construido durante mucho tiempo y la atribuye al esfuerzo de sus predecesores por convertir la cita en un evento imprescindible para el público.
Matheson recuerda también que en el Reino Unido viven muchísimos votantes de los premios y que el país es un mercado clave para los estrenos. Los datos le dan la razón: según cifras publicadas el año pasado, Londres concentraba el mayor número de miembros de la Academia de Hollywood fuera de Estados Unidos, con unos 800 residentes en el Reino Unido, el 7 % del total. En toda Europa la cifra supera los 1.750, el 15 %, y sigue creciendo a medida que la institución amplía su alcance global.
Para la directora, toda esa actividad paralela supone un voto de confianza en el festival y en su selección. Asegura que no proyectan películas en las que no crean y que resulta muy gratificante sentir que la industria deposita su confianza en el LFF.
Las Screen Talks y el peso de Londres
El certamen ha sabido aprovechar este interés con sus Screen Talks, que este año reúnen probablemente su mayor selección de nombres: Andrew Scott, Cynthia Erivo, Sofia Coppola, Javier Bardem, Brad Bird, John Malkovich, Ava DuVernay, Naomi Ackie, Danny Boyle, Robert Eggers y James Gray. Varios ya suenan como posibles nominados al Óscar.
Según Matheson, la mayoría llega con una película bajo el brazo, aunque estas charlas de una hora se centran más en la trayectoria profesional que en un título concreto, algo que los artistas suelen preferir frente a los coloquios promocionales habituales.
El otro factor decisivo es la propia ciudad. Londres es desde hace tiempo uno de los grandes centros cinematográficos del mundo, un estatus reforzado por las superproducciones de Hollywood que se ruedan allí, como Vengadores: Doomsday, filmada principalmente en los estudios Pinewood.
Eso significa que gran parte de la industria vive en la capital británica o ha trabajado en ella. Para Matheson, Londres es el epicentro de la cultura y un lugar donde los cineastas presentan sus películas ante un público especialmente entendido.




