Hay películas de animación que llegan a los cines rodeadas de una enorme campaña publicitaria y otras que aparecen casi de puntillas y terminan convirtiéndose en una de las sorpresas de la temporada. La isla olvidada pertenece a la segunda categoría. La nueva producción de DreamWorks, estrenada el 25 de septiembre, apuesta por una aventura fantástica que mezcla humor, imaginación y una buena dosis de emoción.
La película sigue a Jo y Raissa, dos amigas inseparables que llevan años compartiendo un mismo sueño: descubrir la misteriosa isla de Nakali, un lugar legendario del que han oído hablar desde pequeñas. La ocasión parece perfecta para intentarlo justo cuando su amistad está a punto de enfrentarse a un cambio importante: Raissa se prepara para comenzar una nueva etapa lejos de casa.
Lo que ocurre durante su última noche juntas transforma ese momento de despedida en algo completamente inesperado. Al despertar, las dos jóvenes se encuentran en una situación desconcertante. Han llegado a la isla que siempre habían imaginado, pero no recuerdan cómo lo han conseguido. A partir de ahí comienza una aventura tan disparatada como entrañable en la que tendrán que reconstruir lo ocurrido y encontrar la manera de regresar.
Una aventura que empieza con una noche imposible de recordar
Uno de los grandes aciertos de la película está en la manera en la que utiliza un planteamiento muy reconocible para llevarlo hacia el terreno de la fantasía.
Jo y Raissa no son las típicas heroínas adolescentes perfectamente preparadas para enfrentarse a cualquier peligro. Son dos amigas que se encuentran ante una situación que las supera y que deben avanzar mientras intentan comprender qué demonios ha ocurrido.
El misterio de esa noche sirve además para introducir una sucesión de situaciones absurdas, criaturas extrañas y escenarios fantásticos que convierten la película en una auténtica montaña rusa.
El humor tiene un peso fundamental. La película no se toma demasiado en serio y aprovecha constantemente la relación entre sus protagonistas para generar situaciones cómicas. Pero detrás de los gags hay una historia mucho más emocional sobre la amistad, los cambios vitales y el miedo a que crecer implique dejar atrás a las personas que queremos. Ese equilibrio es precisamente uno de los puntos fuertes de la propuesta.
Las dos jóvenes son mucho más que dos personajes utilizados para recorrer un mundo fantástico. La película coloca su amistad en el centro de la historia y construye la aventura a partir de ella.
La isla olvidada. / DreamWorks.
No necesitan convertirse en heroínas tradicionales para resultar interesantes. Sus inseguridades, sus diferencias y su forma de enfrentarse a los problemas hacen que funcionen como personajes cercanos, especialmente para un público joven que puede reconocerse en ese momento de la vida en el que todo empieza a cambiar.
La llegada de la universidad representa para Raissa una nueva etapa, mientras que para Jo supone la posibilidad de perder a su mejor amiga. La fantasía sirve entonces como una exageración de ese miedo mucho más real: qué ocurre cuando las personas que más queremos comienzan a tomar caminos diferentes. Por eso, aunque la película está repleta de criaturas y situaciones imposibles, su conflicto principal resulta sorprendentemente humano.
DreamWorks vuelve a apostar por una animación diferente
Visualmente, La isla olvidada continúa una tendencia que la productora ha desarrollado con especial fuerza en sus últimos proyectos. En lugar de buscar únicamente un acabado digital hiperrealista, la película combina el CGI con texturas que recuerdan a técnicas de animación más tradicionales.
La isla olvidada. / DreamWorks.
El resultado es un universo extraordinariamente colorido, lleno de formas, criaturas y escenarios que parecen sacados de un libro ilustrado. La influencia de la mitología filipina aporta además una personalidad particular al mundo de Nakali. La película no se limita a reproducir los escenarios habituales de la fantasía occidental, sino que incorpora elementos culturales y visuales asiáticos junto a referencias procedentes del anime, los videojuegos y diferentes tradiciones de la animación.
Ese cóctel podría haber terminado siendo caótico, pero la dirección de Joel Crawford y Januel Mercado consigue mantener una identidad visual bastante definida. Ambos cineastas ya habían trabajado juntos en El gato con botas: El último deseo, y aquí vuelven a demostrar su interés por experimentar con la imagen y alejarse de una animación excesivamente uniforme.
Una película que sabe cuándo hacer reír y cuándo emocionar
La mayor sorpresa quizá no esté en sus criaturas ni en sus escenarios, sino en su capacidad para cambiar de registro. Durante buena parte del metraje, la película funciona como una comedia de aventuras disparatada. Hay persecuciones, situaciones absurdas y personajes secundarios diseñados para provocar la carcajada.
Pero la historia también reserva espacio para hablar de algo mucho más cercano: el miedo a perder a un amigo, la necesidad de aceptar los cambios y la importancia de seguir creyendo en aquello que nos hace felices.
La isla olvidada. / DreamWorks.
La película no renuncia a provocar lágrimas para conseguirlo. De hecho, su tramo emocional está construido para sorprender al espectador después de haberlo acostumbrado a una sucesión de bromas y situaciones delirantes.
Ese contraste funciona porque la relación entre Jo y Raissa ha sido desarrollada desde el principio. La emoción no aparece de la nada, sino que nace de lo que la película ha construido alrededor de ellas.
Una de las sorpresas animadas de 2026
El estreno llega en un año especialmente competitivo para la animación, pero este film ha comenzado a generar una recepción especialmente positiva entre quienes ya la han visto. Desde MUNDIARIO, destacamos que es una de las películas destacadas del año y subraya precisamente su combinación de humor, aventura, personalidad visual y corazón.
Su mayor virtud es que no intenta reinventar todos los elementos del género. La película conoce perfectamente las historias de aventuras juveniles y utiliza muchos de sus mecanismos, pero los combina con una identidad propia. Y quizá ahí está la clave de su encanto: no necesita ser solemne para hablar de temas importantes.
La isla olvidada. / DreamWorks.
Puede contar una historia sobre crecer mientras dos adolescentes corren de un monstruo. Puede hablar del miedo a separarse mientras las protagonistas intentan sobrevivir en una isla imposible. Puede reivindicar a los personajes diferentes sin convertirlos en caricaturas.
El resultado es una aventura especialmente disfrutable para el público familiar, pero con suficientes capas para que los adultos encuentren algo más detrás de las criaturas y las bromas.
La isla olvidada llega así como una de esas películas que no necesitan presentarse como el gran acontecimiento del año para terminar dejando huella. Tiene humor, imaginación, una animación con personalidad y, sobre todo, una historia de amistad capaz de pasar de la carcajada a la emoción sin perder el rumbo. Una combinación que convierte a esta nueva apuesta de DreamWorks en una de las propuestas animadas que merece la pena descubrir en pantalla grande.




