El cineasta Jia Zhangke sigue ampliando su faceta de distribuidor con una compra de peso. Su productora, Unknown Pleasures Pictures, ha adquirido los derechos para China de Jenjira's Magnificent Dream (título aún sin estreno confirmado en España), la nueva película de Apichatpong Weerasethakul, según confirmó a Variety su cofundador, Tian Qi.
La operación no llega sola. La distribuidora está negociando la adquisición de dos títulos más del último Festival de Cannes. En junio ya incorporó a su catálogo Minotauro, de Andrey Zvyagintsev, y La Gradiva, de Marine Atlan. En enero se hizo con los derechos para la Gran China de Filipiñana, la película de Rafael Manuel presentada en Sundance, de la que Jia fue productor ejecutivo y que acaba de tener su estreno asiático en el Festival de Pingyao.
El sello toma su nombre de Placeres desconocidos, el largometraje que Jia dirigió en 2002, y está al frente junto a Tian, que también fundó la distribuidora Hero Films. Su objetivo es claro: apostar por el cine de arte internacional de nicho y rescatar joyas ocultas que no cuentan con un gran respaldo comercial fuera de sus países.
Un precedente que dio confianza
La relación con Weerasethakul no es nueva. Antes de nacer el sello, la anterior compañía de Tian estrenó en China Memoria, que recaudó allí 360.000 dólares, un tercio de toda su taquilla mundial. Jia y Tian aseguran que aquel resultado les convenció de que había espacio para este tipo de propuestas.
Unknown Pleasures debutó en 2025 con Siempre nos quedará mañana, de la italiana Paola Cortellesi, uno de los grandes éxitos de taquilla de Italia en 2023. Tras pasar por el Festival de Pingyao, la película llegó a los cines chinos el 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, y sumó 6 millones de dólares impulsada por el boca a boca y las buenas críticas.
Ese mismo año, la compañía volvió de Cannes con cuatro títulos bajo el brazo: Valor sentimental, de Joachim Trier; El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho; Love on Trial, de Koji Fukada, y la versión restaurada de La quimera del oro, de Charlie Chaplin.
Una misión que va más allá del negocio
Tian resume la filosofía del proyecto en una idea sencilla: el mundo está lleno de películas extraordinarias y, entre 1.400 millones de chinos, todas pueden encontrar a su público. Por eso admite que no todas las compras tienen que dar beneficios y que, una vez cerrada una adquisición, la prioridad es estrenarla cuanto antes.
Jia coincide en la necesidad de mantener la estabilidad financiera, pero insiste en que la misión principal es distribuir películas que de verdad les gusten. Si solo pensaran en la rentabilidad, reconoce, nunca habrían puesto en marcha la empresa. Su ambición pasa por ayudar a impulsar el mercado del cine de autor en China.
Para lograrlo, la compañía trabaja con una estrategia de catálogo a largo plazo, con títulos que sigan vigentes durante años y garanticen ingresos sostenibles. El cineasta chino defiende que las obras interesantes y fáciles de pasar por alto son justamente las que merecen verse en una sala. Y lamenta que muchas terminen estrenándose directamente en internet cuando, a su juicio, pertenecen a la gran pantalla.




