La batalla por el relato de la guerra en Gaza también ha llegado al cine. Tras la repercusión internacional de Naza, el documental de Yuval Abraham y Rachel Szor que investiga las operaciones militares israelíes y las muertes de civiles palestinos, ha aparecido una producción israelí concebida como contrapunto: Naza: La historia real. La película está disponible gratuitamente en internet y presenta testimonios de oficiales que participaron en las operaciones.
La confrontación resulta especialmente llamativa porque ambas producciones recurren a voces vinculadas a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), pero llegan a relatos profundamente diferentes. Naza se apoya en testimonios de militares y fuentes de inteligencia para examinar los mecanismos de selección de objetivos y el cálculo previo de posibles víctimas civiles. Sus realizadores aseguran haber hablado con más de un centenar de fuentes durante la investigación.
La película original llegó respaldada además por un importante reconocimiento cinematográfico. Fue dirigida por Abraham y Szor, producida por The Guardian y JW Films y obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia de 2026. La propia Biennale describe el filme como una investigación sobre los sistemas utilizados detrás de los ataques israelíes en Gaza y las muertes de civiles palestinos.
Dos películas para una misma guerra
Naza: La historia real cambia el punto de vista. Sus responsables, Roi Danino, Ariel Averbuch y Hagay Gutman, reúnen durante 49 minutos a altos mandos y oficiales de inteligencia israelíes que describen situaciones como la presencia de combatientes vestidos de civil, la existencia de túneles en zonas residenciales, el destino de algunos convoyes de ayuda y los procedimientos para autorizar el uso de la fuerza.
La producción sostiene que las FDI operaron bajo normas estrictas para abrir fuego y presenta el escenario urbano de Gaza como uno de los principales dilemas de las tropas. Entre las cuestiones abordadas figura precisamente cómo distinguir entre combatientes y civiles. Es, sin embargo, la versión ofrecida por los oficiales entrevistados, no una verificación independiente de cada episodio relatado.
Según 20minutos, las FDI ya habían rechazado las acusaciones centrales del documental de Abraham y Szor y cuestionado especialmente el uso de fuentes anónimas. El Ejército también sostiene que las decisiones finales sobre la selección y aprobación de ataques corresponden a personas y no a sistemas de inteligencia artificial. Los realizadores de Naza, por su parte, defienden la solidez de su investigación y aseguran que sus fuentes incluyen oficiales con conocimiento directo de los procedimientos de selección de objetivos. Esa disputa continúa abierta.
“Naza” supera 1 milione di euro in 48 ore e resta al primo posto del box office italiano per il secondo giorno consecutivo. Il documentario di Yuval Abraham e Rachel Szor ha incassato più di “Avengers: Endgame Extra”. https://t.co/Fi5jL695Hq
— RB Casting (@RBcasting) September 30, 2026
El enfrentamiento entre ambas películas muestra hasta qué punto el audiovisual se ha convertido también en un espacio de disputa sobre Gaza. Ya no se trata únicamente de documentar una guerra, sino de determinar qué testimonios resultan creíbles, cómo se contextualizan las decisiones militares y qué responsabilidad se atribuye a quienes las toman. La controversia aumenta porque los protagonistas de las dos narraciones proceden, en distintos niveles, del propio aparato militar israelí.
Naza y Naza: La historia real terminan así construyendo dos relatos enfrentados alrededor de una misma pregunta: qué ocurrió dentro de los mecanismos que decidieron cómo y dónde atacar en Gaza. Más allá de festivales, premios o respuestas institucionales, será la contrastación independiente de testimonios, documentos y hechos la que permita evaluar las afirmaciones de cada producción.




