El director Anton Corbijn vuelve a acercarse a una figura real con Talento para matar, el thriller en el que Helen Mirren da vida a la escritora Patricia Highsmith, creadora del célebre Tom Ripley. La película, basada en la obra de teatro Switzerland de Joanna Murray-Smith, llegará a los cines españoles el 27 de noviembre.
Highsmith fue una autora tan brillante como polémica, señalada durante años por sus declaraciones antisemitas y misantrópicas. Corbijn reconoce en una entrevista con Variety que, según todos los testimonios, la escritora real era mucho peor de lo que se ve en pantalla. "No queremos que resulte completamente antipática. Era una mujer muy difícil. Incluso consigo misma", explica.
El cineasta disfrutó viendo a Mirren, ya octogenaria, entregarse por completo a un personaje tan áspero. "¡Es una auténtica cabrona! Creo que es sano. Nunca es tarde para ser una cabrona", bromea, antes de aclarar que se refiere a su Highsmith, que por suerte solo mató a personajes de ficción.
Un duelo psicológico en los Alpes suizos
En la historia, Highsmith vive retirada en Suiza cuando recibe la visita de Edward, un joven interpretado por Alden Ehrenreich que intenta convencerla para que escriba una última novela de Ripley. La relación entre ambos, lejos de mejorar, saca lo peor de cada uno. Según Corbijn, el filme pone a prueba hasta dónde pueden llegar las personas en su maldad, algo que a veces nace de traumas generacionales o de una curiosidad que termina por desbordarse.
El director recuerda que el gran atractivo de Ripley reside en que no parece malvado. Ya sea en El amigo americano, El talento de Mr. Ripley o la serie Ripley de Netflix, el personaje sabe seducir a sus víctimas. "Cuando el mal es evidente, pierde interés", sostiene Corbijn, que también elogia la capacidad de Ehrenreich para pasar de estudiante tímido a asesino de mirada fría.
De Ian Curtis a la amenaza de la inteligencia artificial
Aunque la película insiste en que su retrato de Highsmith es totalmente ficticio, no es la primera vez que el realizador aborda a un personaje real. Su gran éxito llegó con Control, sobre Ian Curtis, el cantante de Joy Division, a quien conoció en persona. Después rodó Life, centrada en James Dean, que murió el mismo año en que él nació. Mirren, por su parte, ya encarnó a Isabel II en The Queen (La reina) y a Golda Meir en Golda.
Corbijn, que se dio a conocer como fotógrafo y director de videoclips para grupos como Depeche Mode y U2, confiesa que le deprime ver cómo la inteligencia artificial está reemplazando tantas cosas en el cine y en la música. Pone como ejemplo los conciertos de ABBA con avatares y advierte de que todos preferimos la comodidad a la sustancia. Deja claro, eso sí, que en su película no hay IA.
El director se declara bastante pesimista sobre el mundo, una sensación que podría explicar el regreso constante de Ripley. "Es como si volviera cuando el mundo se alinea con su forma de pensar, lo cual es terrible", reflexiona. Y deja en el aire una pregunta inquietante: si hoy en día la gente acepta más el asesinato.




