El director italiano Francesco Carrozzini, afincado en Nueva York, presenta en el Festival de Cine de Venecia su documental Be Brave, un retrato de 85 minutos sobre Renzo Rosso, fundador de la marca de moda Diesel. Según el propio Carrozzini, esta producción utiliza la inteligencia artificial de una manera que "permite desarrollar emociones y narrativas", y se convierte en uno de los primeros largometrajes basados en IA que llegan a un festival de cine de primer nivel.
Carrozzini debutó en el Lido con "Franca: Caos y Creación", el documental que dedicó a su madre, Franca Sozzani, histórica editora de la edición italiana de Vogue. En 2022 volvió al festival con su primer largometraje de ficción, "El Sol Colgante". Ahora regresa con un proyecto radicalmente distinto: una producción de Lorenzo Mieli, Mario Gianani y Gabriele Immirzi para Our Films, sello con sede en Roma vinculado a Mediawan.
Un documental sin una sola imagen real
Lo más llamativo de Be Brave es que Carrozzini no filmó ni un solo fotograma de su protagonista. Toda la figura de Renzo Rosso fue recreada mediante inteligencia artificial en distintas etapas de su vida, a partir de fotografías de archivo. El proceso, reconoce el director, fue "una pesadilla" hasta encontrar un flujo de trabajo estable, ya que la IA "nunca te dará exactamente lo que pides" a la primera.
El reto no se limitó a la imagen o la voz de Rosso, sino a reproducir su comportamiento con fidelidad. Según Carrozzini, esa fue la parte más difícil del rodaje, más incluso que lograr una imagen o un audio convincentes. El artista de IA Roberto Beragnoli fue clave en ese proceso, junto a la compañía Blackstone, que colaboró en el flujo técnico durante meses.
Alberto Barbera, director del festival, subrayó al anunciar la película que busca ser "una invitación a que todos reflexionen sobre cómo la IA, como herramienta, puede abrir nuevas posibilidades creativas para los cineastas".
Por qué lo humano debe ir primero
Pese al peso técnico del proyecto, Carrozzini insiste en que Be Brave no es una tesis sobre la inteligencia artificial en general, sino una reflexión concreta sobre su uso en la narrativa y el entretenimiento. "Lo único que se dice hacia el final, que creo que es muy importante, es que el ser humano debe ser lo primero", explica el director.
El cineasta reconoce que el documental, pese a estar completamente guionizado, conserva el filtro propio del género, algo que lo distingue de la ficción pura. Pone como ejemplo "Free Solo", el documental sobre el escalador Alex Honnold: si esa historia se hubiera recreado con IA, señala, se estaría fingiendo que algo que nunca ocurrió sí sucedió, algo que Be Brave evita al partir de hechos reales.
Sobre el futuro de la IA en el cine de ficción, Carrozzini se muestra cauto: cree que la empatía del espectador nace de la humanidad real de los actores, y que el público percibe cuando esa base falta. Por ahora, asegura, no aceptaría dirigir una película histórica o de ficción actual sin actores de carne y hueso.
La entrevista, concedida a Variety antes del arranque del festival, llega mientras Venecia se prepara para una edición marcada por el debate sobre el papel de la inteligencia artificial en la creación audiovisual.
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