Más de 320 proyectos cinematográficos árabes, entre ellos más de un centenar procedentes de Egipto, solicitaron este año financiación a CineGouna, la rama de industria del Festival de Cine de El Gouna. La cita, que celebra su novena edición a orillas del mar Rojo hasta el 23 de octubre, ha sumado nuevas iniciativas para cubrir las carencias del cine de la región.
El enorme volumen de propuestas egipcias llevó al festival a crear Egyptian Voices, un programa que ofrece formación en presentación de proyectos, desarrollo y coproducción a cuatro proyectos locales adicionales.
Según explicó a Variety Ahmed Shawky, director de CineGouna Funding, el mundo árabe arrastra tres grandes problemas: la ausencia de fondos nacionales de cine en muchos países, los escasos tratados de coproducción y la inestabilidad de la financiación regional. El crítico y programador puso como ejemplo a Egipto, que pese a contar con un siglo de historia cinematográfica y más de 4.000 largometrajes no dispone de un fondo nacional, ya que su comisión de cine se centra en atraer rodajes extranjeros.
Más de 350.000 dólares para 16 proyectos
Esta semana, CineGouna Funding repartió más de 350.000 dólares en efectivo y servicios, con 40 premios para 16 de los 19 proyectos participantes. El documental House No. 7, de la siria Rama Abdy, sobre tres mujeres que levantan un refugio en Damasco, se llevó 15.000 dólares como proyecto en posproducción. La misma cantidad recibió Paradise Beach, de la argelina Zoulikha Tahar, en la categoría de desarrollo.
Además, Lily’s Makkah, primera ficción de la sudanesa Marwa Zein, obtuvo una subvención de 10.000 euros, apoyo para la posproducción y una invitación al Durban FilmMart. Los participantes también mantuvieron más de 140 reuniones con empresas, instituciones y festivales internacionales.
La labor del festival va más allá del dinero. CineGouna Emerge, dirigido por la cineasta egipcia Hayat Aljowaily, nació para cubrir los gastos de viaje de jóvenes talentos, pero pronto se reformuló al comprobar que el acceso no bastaba. Hoy incluye mentorías, talleres y encuentros con profesionales, y por él han pasado más de 300 participantes. La promoción de este año reúne 16 nacionalidades y egipcios de 20 de las 27 gobernaciones del país.
Productores creativos y libertad para contar historias
Para Ahmed Amer, responsable de CineGouna Forum, el dinero no es la única necesidad de la región. “Los cineastas necesitan más productores creativos”, sostiene el productor y guionista, que anima a planificar la carrera más allá de cada película.
Shawky, por su parte, advierte de que los fondos internacionales suelen premiar las historias sobre guerra y conflictos sociales, lo que empuja a muchos autores a la autocensura. “Queremos darles una oportunidad a todos los cineastas”, subraya.
Los resultados ya se notan. Pipes, del libanés Karim Kassem, compitió en Karlovy Vary tras recibir apoyo de CineGouna, y Halima, del marroquí Yassine El Idrissi, ganó en Shanghái los premios a mejor dirección y mejor actriz. Ambos regresan este año a El Gouna con sus películas terminadas, mientras el festival prepara su décima edición con la mirada puesta en reforzar su proyección internacional.
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