El Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes de Sharjah (SIFF), en los Emiratos Árabes Unidos, celebra su decimotercera edición con una novedad que apunta directamente al futuro del cine árabe: su plataforma de presentación de proyectos, que llega a su segunda convocatoria, ha duplicado su tamaño. Este año se seleccionaron seis cortometrajes, frente a los tres que participaron en la edición inaugural.
La ampliación responde a un objetivo claro: ofrecer a los cineastas emergentes un camino que vaya más allá de la formación y la exhibición. Así lo explicó a Variety la directora del festival, la jequesa Jawaher bint Abdullah Al Qasimi, para quien aprender a hacer una película es solo una parte del proceso, ya que conseguir que se produzca y llegue al público es un reto completamente distinto. Los autores seleccionados proceden de todo el mundo árabe y de la diáspora, y su meta principal es encontrar financiación y socios de producción en Sharjah y otros mercados.
Historias de duelo, memoria y trauma
Entre las propuestas destaca The Black Hole, del cineasta palestino-estadounidense Mike Mo Elsherif, que sigue a un refugiado de Gaza residente en Estados Unidos que desarrolla una misteriosa enfermedad mientras busca respuestas sobre su familia. El director la define como una exploración de cómo el cuerpo almacena y procesa el trauma. Forma parte de una trilogía junto a Maqluba y Goodbye Habibi, y busca fondos adicionales antes de rodar en Louisville (Kentucky) en el invierno de 2027.
Desde los Emiratos llega Kot Kot Kot, de Boubaker Boukhari, sobre una niña que, tras perder a su madre, cría el pollito que le regala su padre hasta convertirlo en una gallina que un día desaparece. El proyecto, autofinanciado y ya en producción, cuenta con el coproductor tunecino Alaeddin Abou Taleb y con la ilustradora Nadia Zilanova, y necesita apoyo para completar la posproducción, sobre todo en sonido y música.
También emiratí es The Last Call, de Saleh Mohammed, que arranca con una llamada inesperada desde un número ligado a un recuerdo olvidado. Su autor asegura que la historia habla de lo que dejamos sin decir. El guion está terminado y el proyecto, en preproducción, busca financiación y coproductores.
Fútbol, bodas y tomates para retratar lo cotidiano
Desde Omán, Salah Al Hadhrami presenta Lucky Shot, escrita por Dalila Al-Dar’iya, sobre Amjad, un chico de un barrio obrero cuya pasión por el fútbol alimenta sus sueños hasta que una tentación pone a prueba sus ambiciones. Todavía sin financiación, el rodaje está previsto para 2027 si logra los fondos necesarios.
La comedia My Uncle Saman, de la emiratí Aljouri Abdelaziz Alzarooni, sigue a tres jóvenes que acuden a la boda de su tío y acaban enredados en un recado que pone en riesgo la celebración. La directora busca socios de producción, distribuidores y plataformas para llevar el humor de las familias emiratíes a un público global.
Completa la selección Tomato Merchant, ópera prima de Thoraya Farzaneh, sobre un anciano que se niega a volver a casa hasta vender todos sus tomates. Con fondos del RAK Art Fund y el apoyo de la Fundación Al Qasimi, el rodaje comenzará a principios de noviembre y contará con ayuda en posproducción de FANN – Media Discovery Platform, organización matriz del festival.
Con esta ampliación, el SIFF se consolida como un espacio donde las nuevas voces del cine árabe no solo muestran su talento, sino que encuentran las herramientas para convertir sus ideas en películas.
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