Anoche conquisté Tebas sigue a António y Jota, dos adolescentes de 16 y 17 años que, junto a sus amigos, se adentran una fría tarde de invierno en un entorno de antiguas ruinas romanas. Su objetivo es llegar hasta unas termas que han vuelto a emerger después de permanecer sumergidas bajo un embalse, pero la excursión pronto adquiere una dimensión diferente cuando el agua parece alterar el estado de ánimo de quienes se acercan a ella.
La historia comienza con una batalla, aunque no es una batalla real. Los protagonistas son jóvenes del siglo XXI que participan en un videojuego de rol ambientado en conflictos bélicos. Después de jugar, trasladan parte de esa experiencia a la vida real y emprenden una travesía por un pantano hasta las antiguas termas romanas, un espacio que había permanecido oculto bajo el agua.
Durante el recorrido, el grupo atraviesa las ruinas, descansa, fuma y conversa mientras recuerda la batalla virtual que acaba de terminar. El ritmo de la película acompaña ese desplazamiento: a medida que avanza la tarde, los movimientos y las conversaciones de los jóvenes se vuelven más pausados, mientras el entorno comienza a adquirir una dimensión cada vez más extraña.
Unas termas que conectan dos épocas
Cuando llega la noche, los elementos contemporáneos empiezan a desaparecer. Los teléfonos móviles dejan de formar parte de la escena y también desaparecen las fuentes de luz que acompañaban a los protagonistas. El espacio queda progresivamente despojado de elementos del presente hasta adquirir el aspecto que habría tenido siglos atrás.
Es entonces cuando aparecen los romanos que construyeron las termas. Entre ellos se encuentran Aurelio y Pompeyo, dos jóvenes soldados que se enfrentan a una decisión que puede cambiar el rumbo de sus vidas: desertar juntos o separarse definitivamente.
La conexión entre ambas historias se establece a través de António y Aurelio. Aunque están separados por más de 2.000 años y pertenecen a contextos completamente diferentes, ambos comparten el mismo temor: perder a su mejor amigo.
António, preocupado por el comportamiento reciente de Jota, termina confesándole que teme que su amistad llegue a su fin. La conversación abre el camino hacia el principal conflicto de la película, centrado en la dificultad de expresar sentimientos dentro de las relaciones de amistad masculina.
La amistad masculina como eje de la historia
La película utiliza las termas, las batallas y el encuentro entre diferentes épocas como elementos para hablar de los vínculos entre amigos. Los personajes se enfrentan a sentimientos relacionados con la pérdida, la separación, el miedo y la necesidad de comunicar aquello que normalmente permanece oculto.
Anoche conquisté Tebas está dirigida por Gabriel Azorín, que también firma el guion junto a Celso Giménez. La película ha pasado por diferentes festivales internacionales durante el último año, entre ellos Venecia, Toronto, Nueva York y Valladolid, antes de continuar su recorrido por otros certámenes.
La propuesta combina un tratamiento visual marcado por las texturas y los paisajes naturales con un ritmo pausado y diálogos centrados en las relaciones entre los personajes. El componente fantástico se introduce de forma progresiva hasta conectar la experiencia de los adolescentes contemporáneos con la de los soldados romanos.
Anoche conquisté Tebas llegará a los cines españoles el 21 de agosto, después de su recorrido por festivales y con una historia que sitúa en el centro el vínculo entre dos amigos separados por más de dos milenios.
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