Hay algo inquietante en recordar los programas infantiles de los años noventa desde la perspectiva de un adulto. Los colores demasiado brillantes, las sonrisas permanentes y los personajes que parecían incapaces de enojarse podían esconder algo extraño. Esa sensación es precisamente la que explora Buddy The Unicorn, la nueva película de Casper Kelly, creador del fenómeno viral Too Many Cooks.
La cinta presenta un programa infantil protagonizado por Buddy, un simpático unicornio naranja que parece diseñado para conquistar a los niños. Todo transcurre en un mundo de colores, canciones y enseñanzas aparentemente inocentes, hasta que esa felicidad artificial comienza a transformarse en algo mucho más perturbador.
La propuesta resulta especialmente atractiva para quienes conocen el trabajo anterior de Kelly. Too Many Cooks, aquel corto de Adult Swim que comenzó como una parodia de las introducciones de las sitcoms y terminó convirtiéndose en una experiencia surrealista y violenta, demostró la capacidad del director para encontrar horror en estructuras televisivas aparentemente inofensivas.
En Buddy, esa idea crece hasta convertirse en un largometraje de 95 minutos. El reparto incluye a Cristin Milioti, Topher Grace, Keegan-Michael Key, Michael Shannon y Patton Oswalt, mientras que Key también participa con su voz como el peculiar personaje titular.
Pero la película no busca únicamente provocar miedo. Buena parte de su atractivo está en la mezcla de humor negro, sátira y nostalgia. Kelly toma elementos reconocibles de la televisión infantil y los lleva hasta un extremo incómodo, preguntándose qué ocurre cuando esa felicidad fabricada deja de ser reconfortante.
También hay una reflexión sobre la memoria y la manera en que los recuerdos de la infancia pueden cambiar cuando los observamos desde la adultez. Lo que alguna vez parecía divertido puede adquirir un significado completamente diferente con los años.
Por eso Buddy The Unicorn puede resultar especialmente interesante para quienes disfrutaron Too Many Cooks y quieren descubrir hasta dónde puede llevar Casper Kelly aquella fórmula. Esta vez no tiene once minutos para construir su pesadilla, sino un largometraje completo. Y si algo queda claro desde el principio, es que detrás de esa sonrisa naranja quizá haya algo que definitivamente no estaba destinado a los niños.@Mundiario.
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