Bruce Davis, quien se desempeñó durante dos décadas como director ejecutivo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y ayudó a desarrollar la Biblioteca Margaret Herrick y el Archivo Cinematográfico de la Academia, falleció el 5 de septiembre en Los Ángeles. Tenía 83 años.
Davis llegó a la Academia en 1981 tras presidir el departamento de teatro del Juniata College, en Pensilvania. Sus primeros años en la institución estuvieron dedicados a supervisar la programación pública, hasta que en 1989 fue nombrado director ejecutivo, cargo que ocupó hasta su jubilación en 2011.
Un legado construido en dos edificios
Durante su mandato, Davis impulsó dos de los proyectos más importantes en materia de preservación cinematográfica que ha tenido la institución. El primero fue la adquisición de los derechos del edificio de 1928 que, gracias a su trabajo conjunto con la ciudad de Beverly Hills y el entonces presidente de la Academia, Robert Wise, terminaría convirtiéndose en la Biblioteca Margaret Herrick.
El segundo gran hito llegó con la supervisión de la compra de un antiguo estudio de televisión de 1948 ubicado en Hollywood, inmueble que con el tiempo pasó a albergar el Archivo Cinematográfico de la Academia, uno de los mayores repositorios de material fílmico del mundo.
Ya jubilado, Davis quiso dejar constancia escrita de todo lo vivido dentro de la institución y publicó el libro The Academy and the Award, un repaso a los orígenes y la historia de los Oscar contado desde dentro.
Una tradición que marcó a varias generaciones
Dentro de la Academia, Davis era recordado tanto por su ingenio como por su destreza como escritor. También dejó una marca menos formal pero muy querida por el personal: una tradición de almuerzos de los viernes en la que empleados de distintos departamentos se reunían con él simplemente para comer y conversar.
Nacido en Washington D.C., el cariño de Davis por el cine surgió desde muy joven. En el Juniata College no solo dirigió el departamento de teatro, sino que además fundó el departamento de cine de la institución. Antes de sumarse a la Academia, había ampliado su formación estudiando cinematografía en la Universidad de Columbia.
Bruce Davis deja como legado no solo dos décadas de gestión al frente de una de las instituciones más influyentes de Hollywood, sino también instalaciones que hoy siguen siendo pilares para la conservación de la memoria audiovisual mundial. Compañeros que trabajaron con él a lo largo de los años lo describen como una figura clave en la profesionalización de la Academia, en un periodo en el que la organización pasó de gestionar principalmente una ceremonia anual a convertirse en una entidad con archivos, biblioteca y programas educativos propios.
Su salida en 2011 marcó el cierre de una de las etapas más largas al frente de la dirección ejecutiva de la institución, un periodo durante el cual la Academia amplió notablemente su papel como referente cultural más allá de la simple entrega de los Oscar.
Le sobreviven su esposa, Joann, y sus cuatro hijas: Brangien Davis, casada con Daniel Spils; Alexandra Davis; Archer Davis, casada con Tom Brown, y Roxanne Davis. La familia ha solicitado que, en su memoria, las donaciones se dirijan al Juniata College.
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