Lo que parecía un gesto cotidiano terminó en urgencias. Una mujer de unos 70 años sufrió una acumulación de aire dentro del cráneo después de sonarse con fuerza la nariz mientras se duchaba para aliviar una sensación de presión en los oídos.
Poco después comenzó a sentir un intenso dolor de cabeza. Al llegar al hospital, los médicos detectaron alteraciones en su frecuencia cardíaca, presión arterial y respiración. Una tomografía reveló un neumoencéfalo extenso, una acumulación anormal de aire que estaba ejerciendo presión sobre el tronco encefálico.
¿Cómo llegó el aire hasta el cráneo?
Las pruebas mostraron que el aire había accedido a través de una comunicación desde el oído hacia el interior del cráneo. Aunque esta complicación suele relacionarse con traumatismos o intervenciones quirúrgicas, en este caso el desencadenante fue sonarse la nariz.
Según el estudio publicado en The American Journal of Emergency Medicine, los investigadores encontraron únicamente cuatro antecedentes similares relacionados con estornudos o con sonarse la nariz.
El neumoencéfalo puede ser peligroso cuando aumenta la presión intracraneal, pero este episodio es extraordinariamente infrecuente y no representa un riesgo habitual al sonarse la nariz. Los especialistas destacan la importancia de investigar los dolores de cabeza repentinos e intensos, incluso cuando no existe un golpe previo. @mundiario




