La vida de Willow cambia cuando recibe de su tía abuela Alwina una antigua casa y un bosque. Lo que al principio parece una herencia inesperada esconde un legado mucho más importante: la niña posee el don de la brujería y está destinada a descubrir el alcance de sus capacidades.
Para comprender el significado de esa herencia, Willow tendrá que aprender a utilizar sus poderes y asumir la responsabilidad que conllevan. Su misión no consiste únicamente en dominar la magia, sino también en proteger el entorno natural que ha pasado a formar parte de su vida.
Una aventura mágica junto al zorro Rufus
Willow no estará sola durante su recorrido. La acompañará Rufus, un ingenioso zorro parlante que la ayudará a descubrir los secretos de su legado. Juntos emprenderán la búsqueda de otras tres niñas que también cuentan con habilidades mágicas especiales.
Cuando se encuentren, las cuatro jóvenes deberán aprender a conocerse, confiar unas en otras y coordinar sus poderes. La misión que tienen por delante exige que dejen a un lado sus diferencias y comprendan que sus capacidades pueden complementarse para hacer frente a una amenaza común.
La película combina elementos fantásticos, personajes mágicos y situaciones de aventura con un relato centrado en el crecimiento personal. Willow tendrá que enfrentarse a lo desconocido, aceptar las particularidades que la hacen diferente y comprender que disponer de poderes extraordinarios implica también una responsabilidad.
Amistad, naturaleza y responsabilidad
La película está dirigida por Mike Marzuk y adapta el universo literario infantil de Sabine Bohlmann, escritora, actriz y actriz de doblaje alemana.
La producción traslada a la pantalla una historia de brujería, naturaleza y amistad concebida para el público familiar, con una protagonista que debe descubrir tanto sus poderes como el papel que está llamada a desempeñar. Willow y las guardianas de los cuatro elementos llegará a los cines el 30 de octubre.
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