El cine clásico vive un momento de expansión inesperado. Las películas de patrimonio atraen a un público cada vez mayor, sobre todo entre los cinéfilos más jóvenes, y los grandes estudios ya no las ven como un archivo polvoriento, sino como un activo con valor de mercado. Ese cambio se hará visible en el Mercado Internacional de Cine Clásico (MIFC), que se celebrará en Lyon del 13 al 16 de octubre dentro del Festival Lumière.
El MIFC llega a su decimocuarta edición como uno de los pocos encuentros profesionales del mundo dedicados exclusivamente al cine de patrimonio. Aunque sigue siendo un mercado pequeño, el respaldo del festival dirigido por Thierry Frémaux, responsable también del Festival de Cannes, le ha dado un lugar fijo en el calendario de la industria cada mes de octubre.
Este año el mercado cambia de sede. Deja el Institut Lumière y se instala en el Grand Hôtel-Dieu, un monumento histórico situado en pleno centro de Lyon, más cerca de los cines, los restaurantes y el ambiente del propio festival. Según su codirectora, Anaïs Desrieux, el gran logro del MIFC ha sido dar al sector un espacio físico estable donde reunirse.
Grandes estudios y un clásico maldito
La lista de participantes confirma el interés de la industria. Charlotte Barker, de Paramount, compartirá panel con Douglas Davis, director ejecutivo de Park Circus, para analizar el modelo anglosajón de distribución y derechos de películas clásicas. También participará Paolo Moretti, director del departamento de cine de la Universidad ECAL, de los cines Grütli de Ginebra y del fondo cinematográfico de la Fondazione Prada.
Uno de los momentos más esperados será la intervención de Spencer Collantes, vicepresidente de Clockwork, la división de películas especializadas de Warner Bros., que presentará el caso del relanzamiento de Los demonios, la polémica película que Ken Russell dirigió en 1971 y que durante décadas sufrió la censura en numerosos países.
El codirector del MIFC, Gérald Duchaussoy, destaca que la sesión para titulares de catálogos fue la primera en agotar sus plazas. A su juicio, que compañías como Studiocanal y Warner Bros. hayan creado sellos específicos para sus fondos demuestra que estas películas ya se consideran un valor añadido y no una carga.
Grecia, Taiwán y los riesgos del negocio
El mercado ha elegido a Grecia como país de honor. Su gobierno impulsa Greece On Screen, un plan de 750 millones de euros que apoya la producción y la distribución, además de la preservación, digitalización y restauración de su patrimonio cinematográfico. A su lado, un segmento especial dedicado a Taiwán mostrará años de trabajo para devolver a la circulación internacional buena parte de su cine.
No todo son buenas noticias. Desrieux advierte del fenómeno que el sector llama hiperdistribución: derechos que se venden y se revenden en fragmentos hasta perder la trazabilidad y el control sobre ellos, con el riesgo de pérdida de ingresos que eso supone.
Aun así, la codirectora ve en el cine de época un laboratorio para el futuro de toda la industria, que afronta retos comunes como destacar en un mercado saturado, recuperar al público y coordinar estrenos en cines, plataformas y formato físico. Su conclusión resume el espíritu del encuentro: las películas actuales serán el legado cinematográfico del mañana.




