Tijuana, todavía es una película que llama la atención desde su escenario. Tijuana no funciona únicamente como el lugar donde ocurre la historia, sino como un elemento fundamental de la propuesta, una ciudad fronteriza con una identidad propia que ha inspirado innumerables relatos sobre México y su relación con Estados Unidos.
Tijuana, todavía merece atención por ser una película que propone mirar a la ciudad fronteriza desde un lugar diferente. La ópera prima de Gabriel Gutiérrez Morales utiliza Tijuana como escenario para hablar de personas que buscan reconstruir su vida mientras enfrentan distintas formas de exilio y desarraigo.
La historia sigue a Chava, interpretado por Humberto Busto, un hombre gay de mediana edad que vive en Tijuana y utiliza una aplicación de encuentros. Su vida cambia cuando conoce a Maksim, un joven queer ruso interpretado por Petr Filimonov que llegó a México después de escapar de la represión y de una realidad marcada por la guerra.
Uno de los mayores atractivos de la película es que pone en el centro a personajes que no suelen ocupar el protagonismo dentro de las historias queer. En particular, Busto ha señalado la importancia de mostrar el deseo y las experiencias de hombres de mediana edad, alejándose de la idea de que estas historias pertenecen únicamente a personajes jóvenes.
La cinta también busca mostrar otra Tijuana. Aunque el cine ha recurrido frecuentemente a la ciudad para hablar de violencia, narcotráfico o frontera, Gutiérrez Morales apuesta por observarla desde las relaciones humanas, la intimidad y las experiencias de quienes habitan este territorio.
Otro motivo para seguirle la pista es su recorrido hasta Venecia. Tijuana, todavía fue desarrollada dentro de Biennale College Cinema, programa de la Bienal de Venecia que impulsa proyectos cinematográficos independientes. El filme tuvo su estreno mundial el 5 de septiembre en la Sala Giardino.
Además de protagonizarla, Humberto Busto participa como productor, una faceta que adquiere especial relevancia en este proyecto. La película nació de su colaboración con Gutiérrez Morales y de su interés por impulsar historias queer desde una perspectiva más cercana a quienes las viven.
Por todo ello, Tijuana, todavía representa una propuesta que vale la pena tener en el radar. Es una película mexicana que habla de migración, deseo, pertenencia y soledad sin dejar que la frontera sea el único protagonista. Su paso por Venecia también marca un momento importante para Busto y para una nueva generación del cine nacional.@Mundiario.
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