Santo Domingo.– El costo de mantener congelados los precios de los combustibles podría convertirse en una presión difícil de sostener para las finanzas públicas dominicanas, si el petróleo continúa por encima de los US$100 por barril.
Esta situación eventualmente podría obligar al Gobierno a aplicar nuevos aumentos y repercutir en los precios de los alimentos, el transporte y otros bienes y servicios.
Así lo advirtió el economista Henri Hebrard, quien considera que, en el escenario actual, la principal preocupación no es la cotización del dólar entre RD$61 y RD$62, sino el gasto que representa para el Estado evitar que las alzas internacionales de los combustibles se trasladen completamente a los consumidores.
“Me preocupa menos el tema del US$ entre RD$61 y RD$62, ya que a principio de año se cotizaba en RD$63.30”, explicó Hebrard a El Día al ser consultado sobre los efectos que la combinación del dólar, el petróleo y el diésel podría tener en la economía dominicana.
El economista también cuestionó el comportamiento de los precios en el mercado local frente a las variaciones cambiarias.
“Lo que sí es problemático es que el mercado local solo se mueve con el US$ cuando el US$ está subiendo”, sostuvo.
Para Hebrard, el punto más delicado está en el costo de los subsidios que permiten mantener sin variación los precios de combustibles como las gasolinas, el gasoil y el gas licuado de petróleo (GLP).
El economista indicó que el subsidio de la semana analizada ascendió a RD$1,860.3 millones.
“Esta semana el subsidio llega a RD$1,860.3 millones, que si lo multiplicamos por 52 semanas equivale a un valor anualizado de RD$96,736 millones, que no cabe en el presupuesto 2027”, advirtió.
La cifra no representa un gasto definitivo para el próximo año, sino una proyección basada en la continuidad del subsidio semanal al mismo nivel. El monto real dependerá de cómo evolucionen las cotizaciones internacionales y de las decisiones que adopte el Gobierno.
El mecanismo permite contener los precios que pagan los consumidores en las estaciones de combustible, pero exige que el Estado destine recursos públicos para cubrir parte del costo que no se transfiere al mercado local.
Nuevos aumentos podrían trasladarse a los alimentos y al transporte
La advertencia del economista se produce después de que el Gobierno aumentara, el pasado 9 de octubre, RD$5 al galón de gasolina prémium y RD$12 al gasoil óptimo, mientras mantenía subsidios para amortiguar las presiones internacionales sobre otros combustibles.
Para Hebrard, si las cotizaciones internacionales permanecen elevadas, podrían ser necesarios nuevos ajustes en los precios locales.
“Es evidente que en algún momento, de mantenerse las cotizaciones internacionales tan altas, será necesario incrementar de nuevo los precios de los combustibles”, afirmó.
Un aumento del diésel puede elevar los costos de transporte de mercancías y de numerosas actividades productivas. Si las empresas trasladan esos gastos a los consumidores, el impacto podría llegar a los alimentos, los productos de primera necesidad y otros servicios.
El economista advirtió que las consecuencias de esos ajustes podrían extenderse a una parte importante del gasto cotidiano de los hogares.
“Lo que se traduce por incrementos de precios en todos los bienes y servicios de la canasta del Banco Central”, señaló.
Esto no significa que todos los productos subirían automáticamente ni en la misma proporción. El efecto dependerá de la magnitud de los aumentos, de los costos de cada sector y de cuánto puedan absorber las empresas sin modificar sus precios.
Aunque el dólar por encima de RD$62 puede encarecer en pesos los productos importados y otros bienes vinculados a la moneda estadounidense, Hebrard puso el énfasis en el costo fiscal de sostener los subsidios energéticos.
Su observación sobre el comportamiento del mercado cambiario también plantea una interrogante para los consumidores: si los precios aumentan cuando sube el dólar, ¿se reducen con la misma rapidez cuando baja?
Sin embargo, el economista no atribuyó directamente al tipo de cambio actual el mayor riesgo para la economía. Su preocupación principal es que la permanencia de un petróleo caro obligue al Gobierno a elegir entre mantener un subsidio cada vez más costoso o trasladar una mayor parte del precio internacional a los consumidores.
Las negociaciones salariales, pendientes
Hebrard también llamó la atención sobre las negociaciones del salario mínimo previstas para 2027, en un contexto en el que los hogares podrían enfrentar mayores gastos si se producen nuevos aumentos de combustibles.
“Habrá de ver qué resultados produce la negociación de los salarios mínimo en 2027”, expresó.
El resultado será relevante para el poder adquisitivo de los trabajadores. Si los precios de los bienes y servicios aumentan más rápido que los ingresos, las familias tendrán menos capacidad para cubrir sus necesidades con el mismo salario.
La advertencia de Hebrard apunta, por tanto, a un desafío que va más allá del precio de llenar el tanque: cuánto tiempo puede el Estado sostener los subsidios sin comprometer otras necesidades presupuestarias y qué consecuencias tendría trasladar parte de esos costos a los consumidores dominicanos.
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