La política, las figuras de poder y los movimientos extremistas son un terreno fértil para la sátira, especialmente cuando se trata de señalar contradicciones, hipocresías y discursos que rozan lo absurdo.
Sacrificio: Los Elegidos, dirigida por Romain Gavras, parte precisamente de esa idea para construir una comedia negra que mezcla crítica social, humor y situaciones cada vez más disparatadas. Sobre el papel, tiene ingredientes suficientes para resultar una propuesta diferente, pero su ejecución no termina de estar a la altura de sus intenciones.
La película presenta a Mike Tyler (Chris Evans), una estrella de Hollywood que atraviesa un momento complicado después de protagonizar un escándalo público. Para recuperar su popularidad, acude a un evento benéfico organizado por una poderosa alianza en una isla griega.
Allí se encuentra con Joan (Anya Taylor-Joy), una joven convencida de que un volcán cercano está a punto de entrar en erupción y de que sólo podrá evitarlo mediante tres sacrificios. Lo que debía ser una gala para hablar de cambio climático acaba convertido en una situación de rehenes cuando el grupo radical de Joan irrumpe en el encuentro.
Humor negro y crítica a los poderosos, pero sin demasiado rumbo
Uno de los aspectos más interesantes de Sacrificio: Los Elegidos es su intención de poner en el mismo punto de mira a las élites económicas y a los grupos radicales. La película se burla de los discursos supuestamente comprometidos de los más ricos, de sus iniciativas para salvar el planeta y de la facilidad con la que algunos movimientos convierten sus creencias en verdades incuestionables. También hay espacio para cuestionar el fanatismo, la manipulación y la necesidad de encontrar una causa que justifique cualquier comportamiento.
El humor negro funciona en distintos momentos y algunas situaciones tienen ese punto incómodo que busca la sátira. Sin embargo, la película no consigue mantener el interés durante todo el metraje. Lo que comienza como una propuesta con personalidad se transforma poco a poco en una sucesión de situaciones disparatadas que no siempre aportan algo a la historia. La intención de llevarlo todo hacia lo surrealista está presente, pero las secuencias no terminan de acompañar esa apuesta.
Un reparto espectacular que no consigue salvar la película
El elenco es, sin duda, uno de sus grandes reclamos. Chris Evans interpreta a una celebridad preocupada por recuperar su relevancia, mientras que Anya Taylor-Joy da vida a una líder radical convencida de que sus acciones responden a una misión superior. A ellos se suman Vincent Cassel, Salma Hayek y Sam Richardson, que completan un reparto con suficiente presencia para sostener una comedia de estas características.
No obstante, ni siquiera sus interpretaciones consiguen compensar los problemas del guion. Los personajes tienen potencial para generar conflictos interesantes, pero la película no siempre sabe cómo aprovecharlos. La crítica política y social queda diluida entre situaciones que buscan sorprender por su extravagancia, aunque no necesariamente hacen avanzar la trama.
Una sátira que promete más de lo que termina ofreciendo
El mayor problema de Sacrificio: Los Elegidos es que nunca termina de encontrar un ritmo que permita conectar con su historia. La película salta entre el humor, la crítica, el fanatismo y el surrealismo sin construir una progresión suficientemente sólida. Además, la tensión que debería surgir de la situación de los rehenes no termina de crecer y se echa en falta un clímax que dé sentido a todo lo que hemos visto.
Su propuesta tiene ideas interesantes y no le falta atrevimiento para reírse de distintos sectores de la sociedad, pero eso no basta para mantener una película en pie. Al final, Sacrificio: Los Elegidos deja la sensación de ser una sátira con buenas intenciones y un reparto de primera categoría que se pierde en su propio planteamiento. Tiene momentos divertidos y una crítica reconocible, aunque la historia acaba siendo demasiado dispersa y, por momentos, aburrida.




