El decepcionante desempeño de Supergirl en taquilla habría sido la consecuencia de una complicada posproducción marcada por diferencias creativas entre DC Studios y el director Craig Gillespie. Un nuevo reporte de The Hollywood Reporter revela que, durante varios meses, el estudio intentó corregir el rumbo de la película mediante nuevas ediciones, regrabaciones e incluso una inusual competencia entre dos versiones distintas del filme.
De acuerdo con la publicación, los problemas comenzaron poco después de finalizar el rodaje en mayo de 2025. Tras una primera proyección de prueba que no convenció a los ejecutivos, James Gunn y Peter Safran decidieron intervenir directamente en la posproducción con el objetivo de mejorar la película, considerada una pieza clave para demostrar que el renovado universo de DC podía funcionar más allá de los proyectos dirigidos por el propio Gunn.
El estudio incorporó al guionista Jeremy Slater, colaborador habitual de Gunn, para trabajar en modificaciones del guion y participar en un rodaje adicional de nueve días. Entre los cambios más importantes estuvo la reestructuración del enfrentamiento final, aunque también existieron desacuerdos sobre otros aspectos, especialmente la selección musical.
Dos versiones de Supergirl
Según las fuentes citadas por el medio, la relación entre Gillespie y los responsables de DC se tensó durante el proceso. Mientras algunas personas involucradas describen la situación como un desacuerdo creativo significativo, otras sostienen que se trató de una dinámica habitual entre un director y un estudio durante la edición de una superproducción.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió en marzo de este año, cuando DC Studios decidió realizar una prueba comparativa entre dos cortes diferentes de la película: uno supervisado por Gillespie y otro elaborado por el estudio. La versión del director era aproximadamente 11 minutos más larga y otorgaba mayor presencia al villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts. @mundiario




