Hay cortometrajes que necesitan muy poco tiempo para demostrar que tienen algo que contar. Remain Calm, escrito y dirigido por Jake Lewis, es uno de ellos.
En apenas 14 minutos, esta producción consigue presentar una premisa original, desarrollar una situación de tensión y construir un relato con suficiente consistencia como para dejar buen sabor de boca. No estamos ante una de las experiencias más terroríficas que se puedan encontrar, pese a los comentarios que ha despertado en internet, pero sí ante una propuesta que sabe aprovechar su duración.
La historia sigue a Matt y Erwin, dos empleados de una gasolinera que trabajan durante el turno de noche. Lo que parece una jornada rutinaria cambia cuando un agente del Gobierno les advierte de la presencia de Mr. Frett, una criatura que persigue a quienes muestran síntomas de ansiedad, estrés o pánico. La regla para sobrevivir parece sencilla: mantener la calma a toda costa. El problema es que resulta bastante más difícil controlar las emociones cuando sabes que cualquier señal de miedo puede convertirte en su próxima víctima.
Una premisa sencilla que funciona en pocos minutos
El principal acierto de Remain Calm está en cómo convierte una emoción cotidiana en el centro de su amenaza. La ansiedad deja de ser una reacción natural para convertirse en un peligro físico, una idea que encaja especialmente bien con una historia ambientada en un mundo donde las preocupaciones parecen estar siempre presentes. El planteamiento recuerda a otras producciones de terror que establecen una regla de supervivencia, aunque aquí el elemento diferenciador está en la necesidad de aparentar una tranquilidad absoluta.
El cortometraje no pierde demasiado tiempo en explicaciones. Presenta a sus personajes, establece las condiciones del peligro y deja que la situación avance. En sus 14 minutos consigue desarrollar una historia bastante sólida, sin dar la impresión de que estamos viendo un fragmento de algo mucho más grande. Esa capacidad para condensar el relato es precisamente una de sus mayores virtudes.
No es tan aterrador como prometen, pero mantiene la intriga
Aunque Remain Calm se ha convertido en una propuesta muy comentada entre los aficionados al género, conviene ajustar las expectativas. No es un corto especialmente aterrador ni ofrece una sucesión de escenas capaces de dejar al espectador sin aliento. Su mayor fortaleza no está tanto en provocar miedo como en mantener la curiosidad por saber qué ocurrirá cuando los protagonistas tengan que enfrentarse a una amenaza que parece alimentarse de sus propias emociones.
El reparto también ayuda a sostener la propuesta. Pauly Shore y Nick Swardson interpretan a los dos trabajadores de la gasolinera, mientras que Doug Jones aporta su presencia al universo de la historia. La criatura Mr. Frett, por su parte, está interpretada por Kevin Keppy. Son nombres que contribuyen a dar personalidad a un proyecto que no necesita grandes despliegues para llamar la atención.
Un ejemplo de lo que puede conseguir un buen cortometraje
Es un corto recomendable, aunque no conviene acercarse a él esperando pasar auténtico miedo. Tiene intriga, una premisa llamativa y una narración que aprovecha muy bien sus 14 minutos. Merece la pena darle una oportunidad.
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