La cruz de madera que causó la muerte del sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari durante una celebración religiosa fue colocada nuevamente en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, Ecuador, mientras las autoridades eclesiásticas esperan un informe técnico sobre el accidente.
El hecho ocurrió la noche del 17 de octubre de 2026, cuando el religioso oficiaba una misa y la estructura se desprendió de su soporte, cayendo sobre él. El incidente quedó registrado durante la transmisión de la ceremonia y provocó conmoción entre los feligreses presentes.
Según informaciones difundidas por medios ecuatorianos, las personas que asistían a la celebración solicitaron ayuda y una ambulancia, pero el sacerdote falleció poco después del impacto.
La Iglesia espera esclarecer las causas
Tras la tragedia, la Arquidiócesis de Guayaquil informó que aguarda los resultados de una evaluación especializada para determinar qué provocó el desprendimiento de la cruz.
La institución también explicó que los templos realizan labores de mantenimiento con el acompañamiento de un departamento técnico y señaló que ofrecerá nuevas informaciones cuando estén disponibles los resultados correspondientes.
Sánchez Molinari pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor y desarrollaba su labor pastoral en la parroquia donde ocurrió el accidente.
Las últimas palabras del sacerdote conmueven a los feligreses
Otro aspecto que ha llamado la atención es una reflexión pronunciada por el sacerdote durante la homilía, poco antes de su muerte: “Un día todos los que estamos aquí también vamos a morir”.
Sus palabras formaban parte de un mensaje sobre la muerte, la fe y la importancia de dedicar tiempo a Dios en medio de las responsabilidades cotidianas. La frase cobró especial relevancia después de conocerse lo ocurrido durante la celebración.
La tragedia revive una escena de cine
El caso también generó comparaciones en las redes sociales con El día de la bestia, película española estrenada en 1995 y dirigida por Álex de la Iglesia.
En una de sus escenas, un sacerdote muere aplastado por una gran cruz dentro de una iglesia, una imagen que usuarios de internet relacionaron con el accidente ocurrido en Guayaquil.
La similitud visual provocó que fragmentos de la producción cinematográfica volvieran a circular en plataformas digitales. No obstante, la comparación corresponde a una coincidencia entre una escena de ficción y un hecho real.
Mientras continúa la espera por el informe técnico, la reinstalación de la cruz mantiene la atención sobre el accidente que terminó con la vida del religioso durante una celebración litúrgica.
movil.jpg)



