Aún así, los recortes de la administración Trump a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) han devastado los presupuestos de organizaciones como el IITA. Esta medida podría dificultar el acceso de los agricultores de subsistencia a las semillas modificadas con CRISPR. No obstante, los beneficios podrían ser enormes: "Esto podría ayudarles por fin a acceder a semillas de calidad", sostiene Tripathi.
La tecnología CRISPR podría acabar con la gripe para siempre
La innovadora investigación sobre la herramienta de edición genética ataca la capacidad de replicación de la gripe, deteniéndola en seco.
El futuro de CRISPR en la agricultura
Bayer menciona que comercializa unas 450 nuevas variedades de cultivos cada año, y Graham señala que, en el plazo de una década, espera que las nuevas variedades incorporen al menos algunos genes modificados.
Por su parte, Corteva destina casi 1,500 millones de dólares a investigación y desarrollo (I+D) cada año, y la vicepresidenta de biotecnología, Wendy Srnic, asegura que el uso de CRISPR para prevenir enfermedades de los cultivos es la prioridad de la empresa. Para 2030, espera lanzar al mercado un producto de maíz con cuatro genes diferentes editados para resistir cuatro de las peores enfermedades norteamericanas que merman los rendimientos.
"Este es el santo grial: la capacidad de realizar los cambios precisos que se desean en lugar de buscar una aguja en un pajar. Nuestra misión es ayudar a los agricultores a ser más productivos en sus tierras para que no necesiten más superficie, y esto me da la esperanza de que podamos lograrlo", indicó Srnic.
Hasta ahora, los gobiernos de todo el mundo han aceptado en gran medida el argumento de las grandes empresas agrícolas sobre que la edición genética es, en esencia, una versión acelerada del fitomejoramiento convencional y, por lo tanto, no requiere una regulación costosa. Incluso la Unión Europea, que ha restringido la mayoría de los OMG, decidió el mes pasado tratar la mayoría de los cultivos editados genéticamente como si fueran normales. Sin embargo, las autoridades reguladoras se han mostrado más cautelosas con el ganado modificado con CRISPR. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) regula los animales modificados como si fueran medicamentos, y ha exigido a los científicos que los incineren tras estudiarlos.
El argumento básico a favor de la cautela es que hay cosas que aún desconocemos y que intervenir en la genética puede tener consecuencias imprevistas para nuestra salud y para el planeta.
Pero para defensores como Alison Van Eenennaam, una genetista de la Universidad de California en Davis, los temores pseudocientíficos hacia lo "antinatural" están obstaculizando la resolución de los problemas más urgentes de la agricultura. Tiene previsto trasladarse a la Universidad de Queensland, en Australia, donde podrá realizar ediciones genéticas sin restricciones.
"Es muy deprimente. La gente prefiere sufrir hambrunas antes que aceptar una tecnología que les da miedo. Y si no hay una vía de comercialización, nadie va a invertir en esa tecnología", expresa Van Eenennaam.
La startup británica Tropic Biosciences está lanzando al mercado un plátano que no se oscurece, pero la mayoría de los cultivos modificados con CRISPR tardarán al menos unos años en llegar.



