Naomi Watts ha vivido una de las noches más especiales de su carrera en el Festival de San Sebastián. La actriz y productora ha recibido en el Auditorio Kursaal el segundo Premio Donostia de la 74.ª edición del Zinemaldia, un reconocimiento a una trayectoria que incluye algunas de las interpretaciones más recordadas del cine contemporáneo. Pero el momento más emotivo de la ceremonia no ha estado únicamente en el galardón: Watts ha utilizado su discurso para recordar a David Lynch, el cineasta que transformó su carrera y al que ha dedicado el premio.
La actriz ha recibido la distinción de manos del director J. A. Bayona, con quien trabajó en Lo imposible. Precisamente aquella colaboración también ha ocupado un lugar destacado en la ceremonia, en la que Bayona ha explicado lo que significó para él trabajar con Watts y cómo aquella experiencia modificó su manera de entender la dirección de actores.
Pero si hubo un nombre que planeó especialmente sobre la noche fue el de Lynch. Watts ha recordado que antes de trabajar con él acumuló rechazos y dificultades profesionales y que su papel en Mulholland Drive supuso un punto de inflexión que cambió definitivamente su trayectoria.
David Lynch, el director que cambió su carrera
Watts llegó a la película que le hizo famosa en 2001 sin saber que aquella película acabaría convirtiéndose en uno de los trabajos fundamentales de su carrera. La actriz ha explicado en San Sebastián que Lynch confió en ella cuando todavía no tenía la seguridad de que podía alcanzar el lugar que finalmente consiguió en Hollywood.
Para Watts, aquella oportunidad fue mucho más que un papel. El cineasta le enseñó, según ha relatado, a confiar en su instinto, aceptar la incertidumbre y adentrarse en personajes y situaciones que no siempre tenían una explicación evidente.
La relación profesional entre ambos adquirió así una dimensión personal que la actriz ha querido recuperar durante su homenaje en el Zinemaldia. Lynch falleció en enero de 2025 y Watts ha aprovechado la entrega del Premio Donostia para rendirle tributo públicamente.
Su recuerdo ha convertido el discurso de aceptación en uno de los momentos más personales de esta edición del festival.
“David cambió mi vida”
Watts ha explicado que muchas de las heridas provocadas por los rechazos que sufrió durante sus primeros años terminaron transformándose en aprendizaje. En ese proceso, la llegada de Lynch fue determinante.
La actriz considera que el director creyó en algo que ella todavía no era capaz de reconocer plenamente en sí misma. Por eso, al recibir el Premio Donostia, ha querido compartir el reconocimiento con quien considera una figura esencial en su trayectoria.
#74SSIFF 🏆 Naomi Watts recibió ayer el segundo #PremioDonostia de la 74ª edición del @sansebastianfes de manos de @FilmBayona.
🎞️ La actriz y productora presentó además la película 'The Housewife' (La esposa perfecta) en el Kursaal junto al equipo de la película, protagonizada… pic.twitter.com/dBLxTVpjyQ
— Donostia Zinemaldia - Festival de San Sebastián (@sansebastianfes) September 20, 2026
El homenaje adquiere un significado especial porque Mulholland Drive no fue simplemente otro título en su filmografía: la película convirtió a Watts en una de las intérpretes más reconocidas de su generación y abrió la puerta a nuevos proyectos con algunos de los grandes directores internacionales.
Después llegarían trabajos con cineastas como Peter Jackson, Alejandro González Iñárritu, Michael Haneke o David Cronenberg, además de su colaboración con Bayona en Lo imposible.
Naomi Watts reivindica el papel de las mujeres de su generación
El discurso de Watts no se ha quedado en el terreno de los recuerdos personales. La actriz también ha aprovechado el escenario del Kursaal para lanzar una reivindicación sobre la representación de las mujeres de su edad en la industria cinematográfica.
Watts ha recordado que cuando estrenó la película con Lynch, con 31 años, llegó a escuchar que su carrera podía tener fecha de caducidad y que después de los 40 tendría dificultades para continuar trabajando.
«David Lynch, te echo de menos». Naomi Watts dedica su Premio Donostia en el #74SSIFF al añorado director de MULHOLLAND DRIVE. pic.twitter.com/1NgSkogcoo
— mundoCine (@mundoCineES) September 20, 2026
Más de dos décadas después, su trayectoria ofrece una respuesta contundente a aquella visión de la industria. Watts considera importante que las mujeres de su generación puedan seguir apareciendo en las pantallas y protagonizando historias, una cuestión que ha convertido en uno de los mensajes centrales de su discurso.
La actriz ha defendido la necesidad de ampliar las posibilidades para intérpretes que ya no encajan en los cánones tradicionales de edad que durante décadas han condicionado la industria.
Una noche marcada por el cine y la memoria
Naomi Watts recibe el Premio Donostia de las manos de un emocionado J. A. Bayona. / sansebastianfestival.com.
La entrega del Premio Donostia ha dejado así una de las imágenes más emotivas de la edición de 2026. Naomi Watts ha recibido uno de los principales reconocimientos honoríficos del Festival de San Sebastián, pero ha elegido compartir el protagonismo con David Lynch, J. A. Bayona y con todas las personas que han formado parte de su recorrido profesional.
Su discurso también ha servido para reivindicar una idea que va más allá de su propia carrera: que el cine continúe ofreciendo personajes y oportunidades a mujeres de todas las edades.
La noche del Kursaal ha reunido, por tanto, tres momentos de una misma historia. El director que descubrió una nueva faceta de Watts, el cineasta español que encontró en ella una intérprete capaz de transformar una escena y la actriz que, más de 30 años después de comenzar su carrera, continúa reivindicando su derecho a seguir explorando nuevos personajes.
Watts se marcha de San Sebastián con el Premio Donostia, pero también con un homenaje que funciona como recuerdo a David Lynch y como declaración de intenciones sobre el futuro de su carrera.




