El director italiano Tinto Brass, uno de los nombres más provocadores del cine europeo y responsable de títulos como Salón Kitty y Calígula, ha fallecido a los 93 años. Su familia comunicó la noticia este miércoles a la agencia de prensa italiana Ansa.
Nacido en Milán en 1933 en el seno de una familia veneciana de artistas, Brass estudió primero Derecho antes de volcarse en el cine a finales de los años cincuenta. Trabajó como archivero en la Cinémathèque Française de París, donde conoció a Roberto Rossellini y fue su asistente en el drama bélico El general della Rovere.
Su debut como director llegó en 1963 con In capo al mondo, una historia ambientada en Venecia y posteriormente retitulada Chi lavora è perduto, sobre un joven desempleado con tendencias antisociales. La película fue recibida con entusiasmo en el Festival de Venecia, pero chocó con la censura italiana, la primera de muchas batallas que el cineasta tuvo que librar a lo largo de su carrera.
De Londres a la fama internacional
Brass pasó buena parte de finales de los sesenta y principios de los setenta en Londres, donde rodó varias películas en inglés. Entre ellas destaca el thriller erótico pop Col cuore in gola (1967), conocido internacionalmente como Deadly Sweet y protagonizado por Jean-Louis Trintignant y la sueca Ewa Aulin. En la historia, Trintignant interpreta a un joven que descubre que su contacto de negocios ha sido asesinado y, en lugar de avisar a la policía, decide proteger a una joven y perseguir a los verdaderos culpables, lo que lo enfrenta al hampa londinense.
La cinta se presentó fuera de competición en el Festival de Venecia de 1967, y su versión restaurada volvió a proyectarse allí a principios de este año como homenaje al director. Después llegaron Attraction (1969) y Dropout (1970).
La fama internacional le llegó con Salón Kitty (1976), un drama erótico bélico ambientado en un burdel de lujo de Berlín utilizado por los servicios de inteligencia nazis y protagonizado por Helmut Berger.
La polémica que rodeó a Calígula
Sin embargo, su película más conocida fuera de Italia es Calígula, estrenada en 1979 con un reparto en el que figuraban Helen Mirren, Malcolm McDowell, John Gielgud y Peter O’Toole. El proyecto fue financiado por Bob Guccione, fundador de Penthouse, quien tras enfrentarse a Brass y al guionista Gore Vidal tomó el control de la producción, descartó el guion y añadió escenas para adultos rodadas cuando los actores ya habían terminado su trabajo. Brass y Vidal llegaron a demandar para que sus nombres fueran retirados de la película.
En 1983 dirigió La llave secreta, adaptación de una novela del autor japonés Junichiro Tanizaki protagonizada por Stefania Sandrelli, que supuso un giro hacia un erotismo más sofisticado y tuvo una buena acogida internacional. Le siguieron otros trabajos centrados en el viaje de liberación sexual de sus protagonistas femeninas, como Black Angel (2002).
A Brass le sobreviven su esposa, Caterina Varzi, y sus hijos, Bonifacio y Beatrice Brass. Con su muerte se despide un cineasta que hizo de la provocación y del desafío a la censura una seña de identidad durante más de seis décadas.




