México 86 es una 'mentada de madre'. Y no porque sea una mala película, sino porque muestra la organización del Mundial de la FIFA 40 años antes, y demuestra que hoy en día no hay crecimiento de infraestructura ni de comunicaciones; solo candelabros en el metro y ajolotes mal pintados por toda la ciudad.
México 86 es una película de Netflix que explora lo que hubo detrás la maniobra y odisea para lograr que México fuera por segunda ocasión sede del Mundial de la FIFA. La narrativa es maravillosa, aquí tenemos un híbrido entre inspirado en hechos reales con un toque telenovelezco que mezcla rencillas laborales, amoríos y una completa ambición que por momentos es hasta fastidiosa; pero así funciona el mundo del entretenimiento, incluso el deportivo.
Diego Luna está despampanante como protagonista y logra generarnos empatía y desprecio a medida que van pasando los minutos, pero que demuestra como el ingenio combinado con pasión pueden mover al mundo. Y si te lo preguntas, Martín no existió, es más una mezcla de distintas personas pero así es más digerible la historia.
México 86 vs. México 2026
Karla Souza funge como un buen soporte, y aunque es completamente secundario su personaje, ayuda a empoderar a Martín, a la vez de que ver a esta mujer en pantalla siempre es un placer y su personaje ayuda a que no sea una historia 100% masculina.
La hora y 37 minutos que dura se van tan rápido como las esperanzas por un Mundial donde la FIFA no favorezca a Messi, porque la comedia y el estrés ayudan a que sea entretenida, y a su vez pone a uno a pensar, porque termina siendo una crítica indirecta a como el actual gobierno de Claudia Sheinbaum gestionó el tema del Mundial.
En el 86 te dan a entender que empezaron a preveer incluso sin tener el Mundial, y en la actualidad iniciaron los "arreglos" dos meses antes aún cuando desde hace años sabían que sería en junio del 2026. @mundiario




