El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, le trasladó al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, la necesidad de mantener una fuerza internacional en el sur del país tras el retiro de los cascos azules.
El encuentro se produjo en la sede de la ONU en Nueva York, en el marco de las negociaciones sobre el futuro de la misión de paz que opera en la frontera con Israel desde hace casi cinco décadas. Según un comunicado de la oficina del primer ministro libanés, Salam “subrayó la importancia de mantener una presencia internacional bajo el paraguas de las Naciones Unidas en el sur durante la fase posterior a la FPNUL”.
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL) actúa como interposición entre Líbano e Israel desde 1978 y reúne actualmente a unos 7.500 efectivos de 46 países. El Consejo de Seguridad votó el año pasado, bajo presión de Estados Unidos, poner fin al mandato de la fuerza a finales de este año, lo que abrió un debate sobre qué mecanismo la reemplazará.
Nawaf Salam, primer ministro del Líbano, durante un recorrido por el sur del país. (AP)
Salam añadió que ese nuevo esquema debería asegurar “la continuidad de las funciones de supervisión, presentación de informes y enlace”, además de contribuir a preservar la estabilidad regional y respaldar el proceso mediante el cual el Estado libanés busca extender su autoridad sobre la totalidad del territorio nacional del Líbano.




