José Luis Rebordinos, director del Festival de San Sebastián, dejará este puesto el 31 de diciembre de 2026. “Es un lío bastante gordo y ya no tengo la energía que este puesto exige”, me confiesa en esta charla que tenemos pocos días antes del arranque de la 74 edición de este prestigioso certamen reconocido internacionalmente.
Se refiere a dirigir el festival. El lío no es para menos. Con un presupuesto de 11 millones de euros, Zinemaldia (su denominación en euskera) cuenta con más de 2.400 acreditaciones de industria – antes de la llegada de Rebordinos solía tener unas 990 – y la presencia de actores y actrices conocidos internacionalmente entre los invitados y presentadores.
El impacto económico no es menor. Un estudio de la edición de 2024 cifra en 47,9 millones de euros el impacto en la ciudad. De esa cantidad, unos 18,3 millones corresponden al gasto directamente relacionado con la organización del certamen y a la actividad de quienes participan en él; otros 13,7 millones proceden del gasto de los espectadores, especialmente en hoteles, restaurantes, transporte y comercio; y alrededor de 16 millones corresponden al efecto económico indirecto que esa actividad genera sobre otras empresas y trabajadores. El estudio calcula además que la actividad vinculada al Festival aportó unos 8,5 millones de euros en ingresos fiscales a las administraciones públicas.
“La cultura, cuando se invierte bien en ella, no solo tiene un beneficio cultural, sino económico”, apunta Rebordinos cuando le pregunto sobre el sector crítico con la financiación pública de festivales y películas.
Lo que enlaza con su defensa del cine argentino. “No tengo nada que decir sobre a quién votan los argentinos, pero si eligen a un señor que defiende una dictadura y que destruye el cine latinoamericano, entonces hay que ponerse enfrente. Milei se ha cargado prácticamente el Instituto del Cine (INCAA) y ha eliminado las subvenciones. El cine argentino sigue funcionando gracias a las coproducciones con otros países, fundamentalmente Uruguay, México y Brasil. Pero esta crítica no es algo de izquierdas o derechas, eso lo dejo para cuando se da el voto en las urnas, esto se trata de derechos de los ciudadanos”, dice Rebordinos que lanza una cuña extra directamente enlazada con la política española: “Cuando uno se opone a Vox, no es tampoco un tema de derechas o izquierdas, sino de democracia, pues empieza a estar en peligro. Los que antes daban golpes de estado ahora ya no lo necesitan porque llegan con los votos de la gente. Los jóvenes no son conscientes de lo que supone que estos partidos accedan al poder”, agrega.
José Luis Rebordinos: “He intentado ser coherente y honesto por eso el festival ha demostrado que se puede confiar en él, por eso, poco a poco, el cine español ha vuelto a querer estar en el festival y, por eso, internacionalmente tenemos prestigio y estamos muy bien vistos”
Volvamos a su marcha.
Quien haya protagonizado diversas decisiones polémicas a lo largo de sus años en el cargo, deja el puesto con sigilo y buen humor: “ahora viviré mejor”, dice. ¿Cómo te gustaría que te recordasen como director del Festival? “Como el más guapo de la Historia”, ríe. “Me da igual, lo que quiero es volver a ser un poco más anónimo. En cualquier caso, creo que cada director tiene la responsabilidad de recoger lo que ya se ha hecho y mejorarlo; creo que yo lo he conseguido y ahora le toca a Maialen Beloki”, se sincera.
Beloki, actual subdirectora del festival, recogerá el testigo de Rebordinos a partir de 2027 y éste lo tiene claro: “Va a hacer que el festival evolucione acorde a los nuevos tiempos. Estoy convencido de que su gestión va a ser un éxito total”. Las bonitas palabras hacia su compañera no acaban aquí: “Maialen es una mujer muy preparada, es una colaboradora mía desde hace 17 años y está más preparada ella que yo cuando llegué al festival. Conozco su proyecto para los próximos años, uno que evolucionará desde lo que hay ahora, sin rupturas”, ahonda el director del Festival de San Sebastián.
José Luis Rebordinos: “Soy muy optimista con el cine y con las salas. A todos nos gustan que nos cuenten historias. Usamos nuestros dispositivos electrónicos para ver de todo y es estupendo, pero siempre habrá un espacio para ir a las salas de cine, aunque cada vez haya menos. Las que vivan, vivirán muy bien”.
Pero, ¿hasta dónde puede crecer Zinemaldia? “Llevamos años ralentizando su crecimiento porque no tenemos infraestructura para alojar a toda la gente que quiere venir. Nos faltan hoteles y salas de cine. Además, la gente de la ciudad está muy enfadada porque hay demasiado turismo esos días del festival. Así que, hay que seguir creciendo pero gradualmente y con mucho cuidado”, cuenta Rebordinos a Cine&Series de MUNDIARIO.
José Luis Rebordinos, director del SSIFF posando junto al cartel oficial de la 74 edición. / © Festival de San Sebastián. Fotógrafo: Pablo Gómez
Las polémicas de Rebordinos como director del Festival de San Sebastián
En la edición del 2021 defendió el reconocimiento de Johnny Depp -le entregaron el Premio Donostia ese año- y reclamó diferenciar entre acusaciones mediáticas y la situación judicial que él consideraba relevante. “Johnny Depp nunca fue acusado en sede judicial de maltrato y el juicio que ganó en Estados Unidos lo hizo por difamación. Yo creo en la presunción de inocencia, pero en estos tiempos parece que se defiende la presunción de culpabilidad”, explica.
Ese mismo año apoyó eliminar la separación por género de los premios de interpretación. “Yo me considero feminista, como cualquier persona normal, faltaría más”, dice.
En 2023 exhibió en el Festival el documental No me llame Ternera a pesar de que un sector de la sociedad pedía su retirada. “Lo único que me preocupaba era no hacer daño a las víctimas. Esta película es un retrato terrible de un fanático asesino”, cuenta Rebordinos.
Al siguiente año rechazó la petición de retirar la película Tardes de soledad. “Detesto los toros, soy antitaurino, pero no soy prohibicionista. Esta película es estupenda y para mí fue durísima verla por su temática, pero fue la mejor película de aquel año”, recuerda.
Y José Luis Rebordinos, ¿a qué se va a dedicar tras dejar la dirección del SSIFF? “Colaboraré con algún festival amigo y estaré muy vinculado al cine español y latinoamericano. Aparte, voy a escribir algo sobre cine y astronomía, otra de mis pasiones”.
La 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián será la última de Rebordinos como director. Se celebra del 18 al 26 de septiembre de 2026 y los espectadores podrán disfrutar de una variada muestra de cine de autor e iberoamericano compitiendo por la ansiada Concha de Oro en la Sección Oficial. A través de secciones emblemáticas como Horizontes Latinos, Perlak y Zabaltegi-Tabakalera, el certamen proyectará los títulos internacionales más laureados del año junto con propuestas vanguardistas y cortometrajes emergentes. Además de su destacada programación de estrenos, gala y retrospectivas, Donostia volverá a ser un punto de encuentro clave para la industria cinematográfica con sus foros de coproducción y la presencia de reconocidas figuras del cine mundial en la alfombra roja. Que la disfruten. @opinionadas en
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