Hay algo particularmente incómodo en descubrir que una máquina sabe más de nuestra vida de lo que imaginábamos. Inteligencia hostil (2025), producción rusa de misterio y terror, parte justamente de esa sensación para construir una historia en la que la tecnología deja de ser una simple herramienta y comienza a convertirse en la peor compañía posible.
La película reúne a un grupo de antiguos amigos que decide pasar un rato juntos. Para hacer más entretenida la reunión, recurren a un altavoz inteligente y dejan que sea el encargado de proponer alguna actividad. Hasta aquí, todo parece bastante cotidiano. El problema llega cuando la máquina elige un tema que nadie esperaba volver a tocar.
El juego consiste en descubrir qué sucedió con uno de sus mejores amigos, quien murió años atrás. Lo que podría haber sido una conversación sobre el pasado rápidamente adquiere otro tono. Hay preguntas que incomodan, recuerdos que no coinciden y, sobre todo, la sospecha de que algunos de los presentes saben mucho más de aquella muerte de lo que están dispuestos a admitir.
La idea funciona porque el terror no depende de una amenaza que aparezca de repente detrás de una puerta. La tensión nace de algo mucho más cercano: estar frente a personas que conocemos y comenzar a preguntarnos si realmente sabemos quiénes son. El altavoz simplemente se convierte en el detonador de una situación que llevaba demasiado tiempo esperando.
También resulta interesante que la tecnología no sea presentada únicamente como una amenaza física. Su verdadero poder está en la información. Con cada pregunta, el dispositivo consigue romper poco a poco la tranquilidad del grupo y convertir una reunión amistosa en un interrogatorio del que nadie sabe cómo salir.
Inteligencia hostil juega así con una idea muy contemporánea: hemos convertido los dispositivos inteligentes en parte de nuestra vida cotidiana sin detenernos demasiado a pensar en todo lo que pueden llegar a conocer. La película toma esa familiaridad y la transforma en desconfianza, demostrando que una voz aparentemente inofensiva puede resultar mucho más perturbadora cuando empieza a hablar sobre nuestro pasado.
Para quienes disfrutan del terror que parte de situaciones reconocibles, la cinta rusa tiene un punto de partida bastante atractivo. Porque quizá lo verdaderamente aterrador no sea que una máquina quiera jugar con nosotros, sino descubrir que conoce perfectamente qué preguntas hacer para que dejemos de confiar incluso en nuestros propios amigos.Estará disponible en Adrenalina Pura+ a partir del 24 de septiembre. @Mundiario.
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