A aproximadamente 63 años luz de la Tierra existe un sistema planetario tan joven que su edad representa menos del 1% de la edad del sistema solar. Su nombre es Beta Pictoris y, hasta donde los astrónomos han confirmado, está formado por una estrella más masiva que el Sol, tres planetas gigantes y un enorme disco de polvo y escombros.
El planeta intermedio del sistema, Beta Pictoris b, es un gigante gaseoso varias veces más masivo que Júpiter. Orbita su estrella a una distancia comparable a la que separa a Saturno del Sol y, con apenas unas decenas de millones de años de edad, puede considerarse un planeta recién nacido en términos astronómicos. Es además uno de los exoplanetas más estudiados por observación directa. Su “juventud” lo mantiene caliente y luminoso, y su separación de la estrella permite distinguirlo de ella con telescopios suficientemente potentes.
Imágenes de dos planetas del sistema Beta Pictoris, tomadas con el Telescopio Espacial James Webb.
Space Telescope Science Institute Office of Public Outreach
Ahora, un nuevo estudio, firmado por investigadores de Harvard y la Universidad de Oregon, sostiene que de Beta Pictoris b procede algo que nunca se había conseguido localizar inequívocamente en otro mundo: una emisión de radio proveniente directamente de un exoplaneta.
Detectada por el radiotelescopio MeerKAT (en Sudáfrica), la señal es probablemente de origen natural, advierten desde el principio los autores. Todo apunta a que está relacionada con la intensa actividad magnética del planeta y con un fenómeno semejante al responsable de algunas de las emisiones de radio asociadas a las auroras de los planetas de nuestro propio sistema solar.
Los autores piensan que intervienen partículas cargadas atrapadas en un poderoso campo magnético. Mientras el planeta gira, parte de ese material puede acelerar a lo largo de las líneas del campo y liberar energía en forma de ondas de radio. En cierto sentido, es como si la magnetosfera del planeta estuviera “gritando” hacia el espacio. Este tipo de fenómeno se conoce como emisión auroral de radio.
Una señal de radio proveniente del Sol duró 19 días y nadie sabe cómo pasó
Usualmente las ráfagas de radio que provienen del Sol duran horas o minutos. El récord anterior era de cinco días. Ahora hay un nuevo límite: 19 días.
El equipo detectó varias de esas llamadas y, por primera vez, ha logrado localizar su origen directamente en un exoplaneta, algo que la ciencía ha intentado conseguir durante años sin una confirmación inequívoca.
Si bien el trabajo se encuentra en un servidor de prepublicaciones y todavía no ha sido revisado por pares, los autores presentan distintas pruebas para respaldar su interpretación. Entre ellas, las características de las ondas de radio coinciden con las predicciones teóricas para campos magnéticos generados por planetas jóvenes y masivos.




