Entre flores de cempasúchil, velas, papel picado, fotografías y ofrendas, los habitantes de Guadalajara se preparan este sábado 31 de octubre para celebrar el Día de Muertos, una de las festividades más representativas de la cultura mexicana, dedicada a recordar y honrar a los familiares y amigos que han fallecido.
Desde hace días, los preparativos forman parte del ambiente que se vive en distintos espacios de la ciudad, donde las familias organizan sus altares, decoran sus hogares y colocan los elementos tradicionales que, según las creencias populares, sirven para recibir simbólicamente a las almas de sus seres queridos durante estas fechas.
Esta celebración tiene sus principales jornadas el 1 y 2 de noviembre, aunque las actividades y los preparativos comienzan varios días antes. El 1 de noviembre está dedicado tradicionalmente a los niños fallecidos, mientras que el 2 se recuerda a los adultos, en una tradición que combina prácticas indígenas con elementos de la religión católica.
Uno de los principales símbolos de esta festividad son los altares de muertos, que las familias preparan en diferentes niveles y decoran con fotografías de sus difuntos, alimentos, bebidas y objetos personales que permiten recordar sus gustos y mantener viva su memoria.
Cada elemento tiene un significado particular. Las flores de cempasúchil, reconocibles por su intenso color naranja y su aroma, se utilizan para decorar los altares y formar caminos de pétalos que, de acuerdo con la tradición, orientan a las almas hacia las ofrendas.
Las veladoras representan la luz que guía a los difuntos; el agua se coloca para calmar su sed después del recorrido; la sal simboliza la purificación; mientras que el copal y el incienso se utilizan para aromatizar el espacio y acompañar el recibimiento de las almas.
También se coloca el tradicional pan de muerto, cuya forma circular representa el ciclo de la vida y la muerte, mientras que sus adornos hacen referencia a los huesos. A esto se suman las calaveritas de azúcar, el papel picado, las frutas y los platos favoritos de las personas a quienes está dedicado el altar.
Una tradición que recupera fuerza
Durante las actividades de la Semana de los Premios Heat, tuvimos la oportunidad de conversar en el centro de Zapopan con Francisco García, guía turístico, quien nos explicó cómo se vive esta festividad y los preparativos que realizan los mexicanos para mantener viva esta tradición.
García comentó que el Día de Muertos ha vuelto a tomar fuerza en la cultura popular, luego de que, a su juicio, había perdido presencia entre algunas generaciones. En ese proceso destacó la influencia de la película Coco, producida por Disney Pixar, que contribuyó a despertar nuevamente el interés de muchas personas por conocer, valorar y preservar esta celebración mexicana.
El guía también explicó que los preparativos no se limitan a colocar flores y adornos, sino que representan una manera de mantener el vínculo con quienes han fallecido. Por eso, cada familia procura incorporar fotografías, alimentos y objetos que permitan recordar a sus seres queridos, convirtiendo los altares en espacios cargados de sentimientos, recuerdos y significado.
La festividad también se extiende a las calles, plazas y espacios públicos. En Guadalajara, las autoridades municipales informaron que fueron colocadas más de 21 mil flores de cempasúchil en diferentes puntos de la ciudad, incluidos plazas, glorietas, camellones y panteones. Además, se instalaron altares monumentales y se organizaron actividades culturales para que residentes y visitantes puedan disfrutar de la celebración.
El Día de Muertos es una expresión cultural que ha trascendido las fronteras de México y que fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Su importancia radica en la preservación de las costumbres, la transmisión de conocimientos entre generaciones y la manera particular en que el pueblo mexicano entiende y honra la muerte.
Así, este 31 de octubre, Guadalajara se prepara para recibir una de las celebraciones más significativas del país, donde las flores, los colores, la gastronomía y los altares se convierten en protagonistas de una tradición que busca recordar que quienes han partido siguen presentes en la memoria de sus familias.
movil.jpg)



