El fallecido líder cubano Fidel Castro reconoció en 2010 su responsabilidad en la persecución de homosexuales durante los primeros años de la Revolución, cuando miles de personas fueron recluidas en campos de trabajo agrícola bajo políticas impulsadas por el Gobierno de la isla durante la década de 1960.
El reconocimiento se produjo durante una entrevista concedida al periódico mexicano La Jornada, en la que Castro admitió que las medidas adoptadas contra la población homosexual constituyeron una injusticia.
“Si alguien es responsable, soy yo”, declaró el entonces exmandatario cubano, al referirse a las políticas de discriminación y persecución aplicadas durante su Gobierno.
Fidel Castro y persecución
Entre 1965 y 1968, las autoridades cubanas mantuvieron en funcionamiento las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), instalaciones ubicadas principalmente en zonas rurales de Camagüey, donde miles de hombres fueron sometidos a trabajos agrícolas obligatorios.
Estos centros fueron establecidos como una modalidad alternativa al servicio militar para personas consideradas no aptas para portar armas.
Entre los recluidos se encontraban hombres homosexuales, integrantes de grupos religiosos, jóvenes sin vínculos laborales o estudiantiles y personas señaladas como opositoras al sistema político.
Los internamientos se realizaban sin procesos judiciales ordinarios y bajo criterios relacionados con la denominada peligrosidad social.
En los campamentos, los internos debían realizar labores agrícolas, principalmente vinculadas a la producción azucarera, con jornadas que podían superar las doce horas diarias.
Las condiciones de internamiento también incluían mecanismos de vigilancia, adoctrinamiento ideológico e intentos de modificar la orientación sexual de los recluidos.
Fidel Castro reconoció responsabilidad
En la entrevista publicada en agosto de 2010, Fidel Castro calificó la persecución contra los homosexuales como una grave injusticia.
El exgobernante explicó que, durante aquellos años, su atención estaba concentrada en los conflictos políticos y militares que enfrentaba el Gobierno cubano, entre ellos la Crisis de Octubre de 1962, las tensiones con Estados Unidos y los presuntos planes de atentados contra su vida.
Castro sostuvo que esas circunstancias contribuyeron a que no prestara suficiente atención a las políticas discriminatorias aplicadas en el país.
Sin embargo, asumió su responsabilidad política por lo ocurrido y reconoció que las autoridades no habían valorado adecuadamente la gravedad del problema.
Sus declaraciones se produjeron más de cuatro décadas después del cierre de las UMAP, que dejaron de funcionar en 1968.
Discriminación durante la Revolución
La persecución contra los homosexuales en Cuba había comenzado antes de la creación de los campos de trabajo.
En 1961, las autoridades realizaron redadas en distintos sectores de La Habana contra personas señaladas por conductas consideradas incompatibles con las normas sociales promovidas por el Gobierno revolucionario.
Posteriormente, las políticas oficiales reforzaron la exclusión de los homosexuales de determinados espacios políticos y sociales.
En discursos públicos de aquella época, Fidel Castro vinculó la homosexualidad con comportamientos que, según su visión política, no correspondían al modelo de militante revolucionario.
Documentos internos elaborados entre 1966 y 1968, difundidos públicamente en 2024, revelaron propuestas para clasificar a los homosexuales según sus posiciones políticas y establecer programas destinados a modificar sus conductas.
Entre esas iniciativas figuraba la creación de un centro de reeducación para personas consideradas incompatibles con los principios promovidos por el Gobierno.
Cierre de las UMAP
Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción comenzaron a cerrar en 1968, en medio de críticas internacionales y cuestionamientos de sectores culturales e intelectuales cubanos.
El Gobierno no ofreció entonces una explicación pública detallada sobre la clausura de estos centros.
Décadas después, el reconocimiento de Fidel Castro en 2010 volvió a situar en el debate público las políticas de persecución aplicadas contra los homosexuales durante los primeros años de la Revolución.
El episodio constituye un capítulo documentado de la historia de los derechos humanos en Cuba y de las políticas de discriminación por orientación sexual implementadas durante ese período.




