La amistad, las heridas emocionales y la posibilidad de reconstruirse después de una experiencia dolorosa son el centro de Chicas tristes, la ópera prima de Fernanda Tovar que se presentó en el 24.º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La cinta forma parte de la competencia de Largometraje Mexicano y tuvo su estreno nacional en el encuentro cinematográfico.
Durante la presentación estuvieron presentes la directora, los productores Daniel Loustaunau, Araceli Velázquez y Samuel Chauvin, así como las actrices Tatsumi Milori, Rocío Guzmán, Darana Álvarez y Mónica del Carmen, además del actor Tomás García Agráz. El equipo compartió detalles de una historia que busca hablar de la violencia sexual sin reducir a sus protagonistas al sufrimiento que experimentan.
La película sigue a Paula y La Maestra, dos amigas inseparables y nadadoras destacadas que se preparan para una competencia internacional. Sin embargo, un acontecimiento durante una fiesta cambia su relación y las enfrenta a una decisión difícil: guardar silencio o hablar sobre lo sucedido. A partir de ese momento, ambas deben lidiar con las consecuencias emocionales y morales de una experiencia que altera sus vidas.
Tovar explicó que su intención fue mostrar que la violencia de género no es un asunto que concierna únicamente a las mujeres, sino una problemática social que requiere la participación y la empatía de todos. La directora también destacó la importancia de retratar lo que ocurre después de la violencia: cómo cambian los sueños, los espacios cotidianos y la manera en que las víctimas se relacionan con su entorno.
La natación tiene un papel significativo en la historia, pues permite explorar la relación de las protagonistas con sus cuerpos y la manera en que pueden sentirse expuestas ante otras personas. Para la cineasta, el agua y la cercanía entre las amigas también representan un espacio donde pueden mostrarse vulnerables y encontrar apoyo en medio de la tristeza.
El proyecto ha recorrido diversos festivales internacionales desde su estreno mundial en la Berlinale de 2026, donde obtuvo el Oso de Cristal a Mejor Película y el Gran Premio del Jurado Internacional de la sección Generation. Además, recibió reconocimientos en otros encuentros cinematográficos y fue impulsado por la plataforma Impulso Morelia, dedicada al acompañamiento de proyectos en postproducción.
Con Chicas tristes, Fernanda Tovar propone una historia en la que la amistad se convierte en una forma de resistencia frente al aislamiento y el dolor. Más que centrarse únicamente en el acontecimiento que transforma la vida de sus protagonistas, la película plantea una pregunta sobre lo que viene después y sobre la importancia de contar con alguien que acompañe el proceso de reconstrucción. .




