Santo Domingo.- República Dominicana exporta unos 1,886 productos a Haití a través de unos 1,277 exportadores de unas 20 provincias, las cuales registran un crecimiento del 30 % respecto al pasado año.
Entre los productos exportados figuran fundición de hierro y acero, sal, azufre, tierras, yesos, cales, cementos, máquinas, aparatos eléctricos y sus partes, papel y materias plásticas, indica ProDominicana en sus estadísticas de exportaciones con mayor crecimiento. Para este año, las exportaciones registran un crecimiento del 35 %, para un total de 812.4 millones de dólares.
En cuanto a las exportaciones de las empresas dominicanas, Celso Juan Marranzini, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), explicó que entre los principales productos que se envían desde República Dominicana a Haití figuran artículos de primera necesidad, comestibles, productos de limpieza y materiales de construcción, como cemento, varilla y pintura.
Es decir, República Dominicana es un suplidor de las necesidades básicas de los consumidores de Haití.
Hasta la fecha, no hay registros del impacto de la crisis de seguridad que ha desatado la escalada del conflicto armado en el vecino país tras la desaparición de cuatro miembros del cuerpo militar salvadoreño. Aunque los vaivenes de la inseguridad en Haití no son nuevos, los comerciantes ya están acostumbrados a comerciar con las particularidades de esa zona.
Ricardo Rosario, presidente de la Central Nacional de Detallistas Unidos, dijo que apoyan las medidas que ha adoptado el Gobierno en cumplimiento del protocolo ante la situación de crisis que atraviesa Haití, en colaboración con las demás naciones que trabajan en la aplicación de la resolución de la ONU.
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Sin embargo, indicó que el impacto de esta situación en República Dominicana, las industrias y los negocios de la frontera requiere mucha atención, ya que numerosos productos elaborados en el mercado local se destinan exclusivamente al mercado haitiano y no tienen salida hacia otros destinos de exportación ni demanda en el mercado interno.
Explicó que hay empresas cuya producción depende en gran medida de ese mercado. Incluso, algunas priorizan el mercado haitiano sobre el dominicano porque tienen ventas un poco más aseguradas. Se trata de productos que no se comercializan en el mercado local, pero que se encuentran en la frontera.
Entre estos figuran artículos de higiene, algunos alimentos, sazones, galletas, golosinas e incluso leche evaporada que no se vende en el mercado local y que se fabrica o importa directamente para el mercado haitiano.
Rosario dijo que la situación de seguridad se ha intensificado y que la prohibición del ingreso por vía marítima, que era una vía de acceso para los productos locales, ha elevado los costos logísticos de los importadores haitianos. Estos tienen que trasladarse a las zonas fronterizas con menor presencia de bandas para realizar sus compras.
También señaló que se han producido cambios en el proceso de tránsito de las importaciones, debido a que los propios haitianos prohibieron recibir productos que no lleguen directamente por vía marítima.
“Hace mucho tiempo que se está entregando todo en la frontera porque es imposible cruzar para Haití. Aun así, los mercados bilaterales se han seguido haciendo los lunes y los viernes.
“O sea, que el mercado sigue funcionando con las limitaciones migratorias que ejerce el Gobierno dominicano y que nosotros apoyamos”, dijo el comerciante a El Día.
Rosario explicó que los problemas de seguridad han generado otras dificultades, como el contrabando, que también afecta a los comerciantes locales. Indicó que los comerciantes haitianos pagan más porque tienen que recibir los productos en el mercado fronterizo, lo que reduce su capacidad de compra. Luego, deben recurrir a distintas artimañas para trasladarlos y pagar a las bandas y pandillas para llevarlos a diferentes poblaciones de Haití.
Indicó que esta situación se ha convertido en una fuente de incertidumbre. Aunque el mercado haitiano es interesante, también es riesgoso, a tal punto que muchos comerciantes locales están dejando de vender a ese país porque consideran que el riesgo supera los beneficios.
En cuanto al contrabando que propician esta situación y la falta de control en la frontera, Rosario dijo que algunos comerciantes aprovechan la inseguridad y el desorden para lucrarse de las exoneraciones fiscales. Explicó que muchos de los productos destinados a Haití no pagan aranceles ni impuestos locales, pero algunos terminan en el mercado dominicano.
Señaló que para exportar esos productos sin reportar el ITBIS se necesita un permiso. Agregó que las autoridades tributarias, la Dirección General de Aduanas y el Ministerio de Hacienda conocen esta situación y la manejan de manera rigurosa, porque representa dinero que deja de percibir el Estado dominicano.
Sin embargo, cuando esos productos destinados a Haití logran burlar la vigilancia y no cruzan la frontera, distorsionan el mercado y permanecen en el territorio dominicano, donde compiten de manera desleal con los comerciantes que sí cumplen las normativas.
Rosario recordó las denuncias que se hicieron sobre esta práctica y señaló que el director de Aduanas tuvo que actuar de manera puntual para evitarla.
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