La Justicia boliviana ordenó 180 días de detención preventiva para el argentino Fernando Cerimedo, investigado por el ataque armado contra su expareja Nadia Beller.
La Paz .- Un juzgado de Bolivia dispuso este viernes 180 días de prisión preventiva para el argentino Fernando Cerimedo, dentro de una investigación por el presunto delito de tentativa de feminicidio contra su expareja, Nadia Beller, quien sobrevivió a un ataque armado ocurrido el lunes.
La medida fue dictada durante una audiencia cautelar realizada en Santa Cruz, donde el juzgado consideró que Cerimedo es probablemente autor del delito y estableció cinco riesgos procesales, explicó a los medios el abogado Jerjes Justiniano, representante legal de la víctima.
Cerimedo será recluido en la cárcel de Palmasola
Según Justiniano, inicialmente el juez había ordenado que la prisión preventiva de Fernando Cerimedo se cumpliera en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, ubicada en el altiplano del departamento de La Paz, tal como habían solicitado la Fiscalía y la defensa de Beller.
Sin embargo, a petición de la defensa del argentino, se dispuso finalmente su traslado al pabellón de máxima seguridad de la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, explicó el abogado.
Cerimedo fue detenido el martes en el principal aeropuerto de Santa Cruz, horas después del ataque armado contra Nadia Beller, quien recibió al menos tres disparos durante el hecho.
Por este caso, la Fiscalía de Bolivia imputó al argentino por el presunto delito de feminicidio en grado de tentativa.
La defensa de Fernando Cerimedo cuestiona el proceso
La defensa de Cerimedo aseguró el miércoles que el caso constituye un supuesto “show político” destinado a, presuntamente, desestabilizar al Gobierno de Rodrigo Paz.
Los abogados también señalaron el vínculo que tuvo Beller con el Movimiento al Socialismo (MAS), partido del expresidente boliviano Evo Morales, quien gobernó el país entre 2006 y 2019.
El caso también puso el foco en la relación entre Fernando Cerimedo y el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Sus detractores, entre ellos Morales y el vicepresidente Edmand Lara, sostienen que el argentino fue asesor personal del actual mandatario, una relación que el Gobierno boliviano niega en esos términos.




