Guatemala.- Los restos de siete de las ocho personas asesinadas el domingo en un ataque armado en el este de Guatemala fueron enterrados este martes de manera conjunta, en medio del dolor, consternación y acusaciones de familiares contra el Estado por una posible implicación de las fuerzas de seguridad.
A hombros de vecinos y allegados, los féretros de las siete víctimas recorrieron las calles hasta el cementerio del municipio de Huité, en el departamento (provincia) de Zacapa a unos 150 kilómetros de la capital.
Los asesinados recibieron un homenaje póstumo en el parque central, mientras comercios y escuelas permanecían cerrados por el temor a nuevos hechos violentos tras los tiroteos del domingo.
«Iban a echar gasolina para salir a trabajar a las cuatro de la mañana. Sin dar ninguna explicación, ni una palabra, ni nada, acribillaron a mi madre y a mis dos hermanas«, declaró a periodistas entre sollozos Enabed del Rosario Paz Paiz, familiar de tres de las víctimas mortales.
Paz Paiz aseguró que sus familiares estaban indefensas cuando fueron atacadas y sostuvo que las fuerzas de seguridad estatales habrían participado en los hechos violentos, acusando directamente al Gobierno de intentar encubrir la responsabilidad oficial en la masacre.




