Moradores encontraron sin vida el cuerpo de José Miguel López, conocido popularmente como “El Chino Fajador”, un hombre de la tercera edad y recordado exboxeador mocano cuyo cadáver fue hallado en estado de descomposición en las inmediaciones del puente sobre el río de Cacique, en el municipio de Moca.
De acuerdo con las informaciones disponibles, López tenía varios días desaparecido y residía en la calle Rosario de esta ciudad. Su cuerpo fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), en Santiago, para los procedimientos correspondientes.
La muerte de “El Chino Fajador” representa el triste desenlace de una historia marcada por la gloria deportiva, las dificultades personales y el abandono que, según las informaciones compartidas sobre su situación, caracterizó sus últimos años de vida.
Durante la década de 1970, José Miguel López se destacó como una de las figuras recordadas del boxeo mocano. Su destreza con los puños, la fortaleza de sus golpes y su valentía sobre el cuadrilátero le permitieron conquistar importantes victorias y ganarse el cariño de los aficionados de la época.

Como integrante de la selección estelar de boxeo de Moca, compartió escenario con destacados pugilistas como Pablito Aguasvivas, Vidal Sánchez, Arsenio Rodríguez, Papote Rodríguez y Andrés “El Pato” Durán, entre otros deportistas que llenaron de orgullo a la comunidad amante del deporte de las manos enguantadas.
Durante su trayectoria, se enfrentó a boxeadores de Santiago, Puerto Plata, La Vega, Santo Domingo y La Romana. También se recuerdan sus combates contra competidores de otros países, entre ellos Puerto Rico, Nicaragua, Estados Unidos y Cuba.
En su formación deportiva recibió enseñanzas de los reconocidos entrenadores santiagueros Inocencio “Chencho” Peña y Rafael Bodega Aybar, quienes contribuyeron a desarrollar sus habilidades en el boxeo.
Sin embargo, con el paso de los años, la vida de aquel atleta que alguna vez despertó aplausos y emociones entre los fanáticos tomó un rumbo muy diferente. López presentaba problemas de salud mental y deambulaba por las calles de Moca, viviendo en condiciones precarias y dependiendo, en ocasiones, de la ayuda que le ofrecían personas solidarias de la comunidad.

Su historia había generado llamados de atención sobre las condiciones en las que vivía, al recordar que detrás de aquel hombre que recorría las calles había un deportista que en otros tiempos representó con orgullo a su pueblo.
Ante su situación, se había apelado a la sensibilidad del presidente de la República, Luis Abinader, para que se le otorgara una pensión solidaria que le permitiera cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación y medicamentos, y así vivir con mayor dignidad.
Hoy, la noticia de su fallecimiento deja una reflexión sobre la realidad de muchos adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad y sobre la importancia de brindar apoyo oportuno a quienes, después de aportar a sus comunidades, terminan enfrentando la pobreza, la enfermedad y la soledad.
Moca despide así a “El Chino Fajador”, un nombre que permanece en la memoria de quienes disfrutaron de sus hazañas sobre el cuadrilátero, pero cuya historia también recuerda la necesidad de no olvidar a quienes alguna vez llenaron de orgullo a su pueblo.
Se decía que sus problemas de salud, quizás estaban generado por los golpes que recibía a través del tiempo, mientras participaba en torneos y llevaba entretenimiento a la población y al publico que pagaba por ver sus peleas.
Este se pasea por las calles de nuestro pueblo, ignorando muchos que fue la gran gloria del boxeo, a quien debemos admirar y respetar porque puso en alto el nombre de nuestra Moca.
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