El abogado y analista geopolítico, Eliseo Almanzar señaló en el programa radial Politikal que el despliegue militar enviado por el presidente de El Salvador para rescatar a compatriotas secuestrados enfrenta un escenario sumamente peligroso, marcado por el dominio de bandas armadas, un terreno hostil y serias deficiencias de inteligencia.
SANTO DOMINGO — El reciente envío de tropas militares por parte del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a territorio haitiano para ejecutar una operación de búsqueda y rescate ha encendido las alarmas de analistas internacionales. Durante su intervención en el programa radial Politikal, el abogado y analista en temas de geopolítica, José Eliseo Almanzar advirtió sobre la extrema peligrosidad y complejidad táctica que representa esta incursión en un país controlado en gran medida por estructuras del crimen organizado.
Eliseo Almanzar enfatizó que la misión dista de ser una operación rápida o sencilla. Las zonas donde ocurrieron los hechos están bajo la influencia de peligrosas organizaciones criminales, entre las que destacan «400 Mawozo» y «Chen Mechan», estructuras especializadas en el secuestro y la extorsión como fuente de financiamiento.
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La crisis se desencadenó tras una emboscada registrada en el sector de Croix-des-Bouquets, donde cuatro efectivos salvadoreños —quienes se desempeñaban como mecánicos de aviación y personal de soporte logístico de la fuerza multinacional de supresión de pandillas— fueron retenidos por grupos armados al salir de un establecimiento comercial. Durante el ataque, el vehículo blindado en el que se desplazaban fue atacado a tiros e incendiado, resultando los militares desarmados y capturados.
Como respuesta inmediata, el gobierno salvadoreño dispuso el envío de unos 100 militares adicionales, con la proyección de sumar otro contingente para reforzar las labores de búsqueda y soporte operativo. Asimismo, el mandatario salvadoreño realizó gestiones en Washington en busca de recursos y respaldo logístico por parte de Estados Unidos.
Un escenario dominado por bandas criminales
Entre los principales factores de riesgo identificados por el analista destacan:
Asimetría de fuerzas: Se calcula que en Haití operan alrededor de 50,000 pandilleros, mientras que la fuerza multinacional cuenta con un número muy reducido de efectivos en el terreno.
Obstáculos geográficos y urbanos: Haití presenta una topografía sumamente compleja y montañosa, sumada a una trama urbana en Puerto Príncipe caracterizada por pasajes estrechos, laberínticos y sin planificación, donde avanzar un trayecto de apenas 5 kilómetros puede tomar más de una hora.
Barrera del idioma y vacíos de inteligencia: La falta de información fidedigna sobre la ubicación de los rehenes y la barrera lingüística dificultan la planificación de incursiones efectivas, proceso que requiere semanas de levantamiento estratégico.
Resistencia armada: Intentos previos de acercamiento a zonas bajo control de las pandillas han sido repelidos con intensos tiroteos por parte de los grupos armados.
Implicaciones diplomáticas y costo político
Además de los peligros militares, el analista advirtió sobre el impacto diplomático de la medida. La falta de una coordinación previa y directa con las autoridades haitianas, encabezadas por el primer ministro Didier Fils-Aimé, ha generado resquemor sobre el respeto al derecho internacional y la soberanía haitiana, alimentando un creciente sentimiento nacionalista en ese territorio.
Almanzar concluyó que esta operación representa una apuesta de muy alto riesgo para Nayib Bukele. Un eventual éxito operativo consolidaría su proyección de liderazgo en la región; sin embargo, un estancamiento prolongado o la baja de soldados en el terreno conllevaría un severo costo político y diplomático.
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