En su primera edición como director artístico del Festival de Cine de El Gouna, en Egipto, Andrew Mohsen tiene un objetivo definido: ampliar lo que el público descubre a orillas del mar Rojo, tanto en películas como en cineastas. El descubrimiento, según explicó a Variety, es el centro de una visión que parte de la posición consolidada del certamen como escaparate de los títulos más destacados de Cannes, Venecia y Berlín.
Lejos de romper con el pasado, Mohsen plantea una evolución. Sucesor de Marianne Khoury, este veterano del Festival Internacional de Cine de El Cairo se incorporó al equipo de programación de El Gouna en 2023 y después fue su jefe de programación. Ahora busca estrechar los lazos con los cineastas árabes que todavía construyen su perfil internacional y tender puentes con creadores de toda África, donde la competencia por los proyectos es especialmente intensa.
“Estamos tratando de llamar la atención sobre las películas que no tuvieron la misma cobertura”, afirmó. Según Mohsen, los grandes festivales proyectan alrededor de cien películas al año, pero el debate internacional suele quedarse con los premiados y los directores consagrados, mientras el resto desaparece.
Una red cada vez más conectada
Antiguo crítico de cine, Mohsen asiste al festival desde su inauguración en 2017. Su meta es convertirlo en un lugar clave de encuentro entre los cineastas árabes y la industria internacional, e integrar mejor la selección oficial con CineGouna, la rama dedicada al desarrollo de talento y a la industria. Para lograrlo, describe una especie de cocina abierta en la que los equipos comparten información sobre cineastas, proyectos e invitados.
Ese esfuerzo resulta urgente. El año pasado, El Gouna solo contó con una película árabe no egipcia en su competición de ficción y otra en la de documentales, la menor presencia regional desde su creación. La lucha por los estrenos mundiales o regionales complica el panorama, ya que muchos proyectos respaldados por otros festivales llegan con compromisos previos. Por eso, el certamen invierte a través de su propio programa de financiación y contacta antes con los autores.
El miedo como hilo conductor
La programación también se amplía. El cine de género gana peso este año, reflejo de su creciente protagonismo en los grandes festivales, y en la selección asoma un hilo común: el miedo, ya sea dentro de las familias, bajo regímenes políticos o en las angustias que los propios personajes no logran identificar. Mohsen pone como ejemplo 3 Weeks After (título aún sin estreno confirmado en España), de Miroslav Terzić, sobre un grupo de estudiantes serbios que afrontan el suicidio de un compañero. “Creo que esto refleja lo que está ocurriendo en el mundo hoy en día”, señaló.
Otra novedad es CineGouna Series, dirigida por la guionista egipcia Mariam Naoum, que lleva el programa de industria al terreno de las series. Mohsen considera que encaja con Egipto, cuya televisión lleva décadas entreteniendo al mundo árabe y cuyas producciones siempre se venden, un campo que aún está poco representado en los festivales de la región.
El objetivo final es que El Gouna sea útil para los creadores más allá de proyectar sus obras, con visibilidad, contactos y la reacción del público. Y en su lista de deseos figuran dos nombres: Guillermo del Toro y Park Chan-wook, ya sea como jurado, impartiendo una clase magistral o simplemente participando en el festival. “Esos son mis dos sueños”, confesó.




