Colleen Hoover vuelve a demostrar que sus novelas son un valor seguro en taquilla. Verity. La sombra de un engaño, el thriller de Amazon MGM protagonizado por Anne Hathaway y Dakota Johnson, ha recaudado 4,5 millones de dólares en sus preestrenos en Estados Unidos y llega a los cines este fin de semana como la gran favorita.
Las previsiones apuntan a un debut de entre 30 y 35 millones de dólares, una cifra suficiente para alcanzar el primer puesto de la taquilla. De confirmarse, sería el tercer número uno del año para Hathaway, después de La Odisea y El diablo viste de Prada 2, lo que consolidaría un 2026 especialmente brillante para la actriz.
La película, producida con un presupuesto de 40 millones de dólares, se suma a la cadena de adaptaciones recientes de la autora estadounidense. La más exitosa sigue siendo Romper el círculo (2024), protagonizada por Blake Lively, que arrancó con 50 millones y alcanzó 350 millones en todo el mundo.
Hathaway y Johnson, un duelo en clave de suspense
Todo indica que la nueva apuesta quedará en segundo lugar dentro de ese grupo. Superaría así a No te olvidaré (2026), que se estrenó con 17 millones de dólares, y a A pesar de ti (2025), que debutó con 13,6 millones.
En la película, Hathaway da vida a Verity Crawford, una escritora solitaria que no logra terminar su última novela tras sufrir un accidente. Ella y su marido, interpretado por Josh Hartnett, contratan a Lowen Ashleigh, el personaje de Johnson, para que complete el manuscrito. Lo que parecía un encargo profesional termina convertido en una red de secretos y mentiras.
El tropiezo de Tom Cruise con Digger
El fin de semana tiene otra cara muy distinta. Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, apenas ha sumado 1,2 millones de dólares en sus preestrenos. Las proyecciones sitúan su estreno entre 12 y 15 millones, una cifra muy pobre para un proyecto que se perfila como uno de los mayores fracasos comerciales del año.
El problema está en las cuentas. La producción de Warner Bros. contó con un presupuesto de 125 millones de dólares, aunque según algunas informaciones el coste real habría superado los 160 millones. Con esas cifras, recuperar la inversión en salas parece una misión muy complicada.
En esta sátira ambiental, Cruise interpreta a un magnate del petróleo que debe salvar al planeta de una catástrofe climática que él mismo ha provocado. Es su primer gran papel fuera de las sagas de Top Gun y Misión imposible en casi una década, una apuesta arriesgada que, por ahora, no ha convencido a la crítica.
Lejos de esconderse, el actor y el equipo de la película han decidido aprovechar las malas reseñas como reclamo y han invitado al público a ir al cine para juzgarla por sí mismo. Habrá que esperar al lunes para saber si esa estrategia logra frenar un estreno que, sobre el papel, ya parece sentenciado frente al éxito de Hathaway.




