Durante meses, miles de mujeres que dependen de tratamientos hormonales para controlar los síntomas de la menopausia han encontrado una respuesta inesperada al acudir a la farmacia: no hay disponibilidad. La falta de varios medicamentos de terapia hormonal para la menopausia (THM), entre ellos Lenzetto, Evopad, Estradot y Bijuva, ha convertido un tratamiento habitual para muchas pacientes en un problema de acceso y continuidad asistencial.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) mantiene registrados problemas de suministro para cuatro fármacos con estradiol, mientras que otros dos, Duavive y Climodien, han dejado de comercializarse. La situación no responde a una única causa, sino a una combinación de fallos de fabricación, aumento de la demanda y limitaciones de producción que han terminado generando un efecto dominó en todo el sistema.
El caso de Lenzetto refleja la magnitud del problema. El spray transdérmico comenzó a sufrir dificultades de suministro tras un fallo en su dispositivo de administración y, cuando desapareció del mercado, muchas recetas se desplazaron hacia otros tratamientos como parches y cápsulas. Sin embargo, esas alternativas no estaban preparadas para absorber de golpe el incremento de pacientes, lo que agravó la escasez.
La crisis también ha puesto sobre la mesa una cuestión menos visible: no todas las alternativas disponibles tienen las mismas condiciones de acceso. Algunos tratamientos están financiados por el sistema público, mientras que otros deben ser abonados completamente por las pacientes, una diferencia que puede condicionar la capacidad de continuar con una terapia estable.
Una cadena de problemas que empezó con un medicamento
El desabastecimiento de estos tratamientos muestra la fragilidad de un mercado en el que pequeñas variaciones pueden tener grandes consecuencias. Según expertos del sector, los medicamentos hormonales se fabrican en instalaciones específicas y con una planificación ajustada, por lo que una interrupción en la producción puede tardar meses en compensarse.
A esto se suma que son fármacos con muchos años de presencia en el mercado y precios generalmente bajos, una característica que puede generar tensiones adicionales dentro del comercio europeo de medicamentos. La propia administración ha señalado que estos factores hacen especialmente vulnerable el suministro de terapias hormonales.
Para las pacientes, la dificultad no está solo en encontrar una caja disponible. Estos tratamientos no pueden sustituirse automáticamente en la farmacia: cualquier cambio requiere una valoración médica porque las distintas presentaciones —spray, gel, parche o cápsulas— no tienen una equivalencia directa.
La consecuencia es que algunas mujeres pueden pasar semanas o meses hasta conseguir una nueva pauta, especialmente cuando necesitan cita con atención primaria o con ginecología. Durante ese periodo pueden reaparecer síntomas como sofocos, alteraciones del sueño, cansancio o dificultades de concentración.
Más presión sobre unos tratamientos que ya eran limitados
La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) considera que el aumento del uso de terapia hormonal también explica parte de la tensión actual. Según sus datos, alrededor de 300.000 mujeres utilizan estos tratamientos en España, una cifra que podría alcanzar las 400.000 al incluir otros perfiles de pacientes que también necesitan estrógenos.
Aunque la terapia hormonal continúa siendo objeto de valoración médica individualizada, las sociedades científicas señalan que muchas mujeres con síntomas intensos pueden ver afectada su calidad de vida cuando no tienen continuidad en su tratamiento.
Los especialistas insisten en que las pacientes no deben modificar ni abandonar la medicación por cuenta propia. La recomendación es consultar con el médico para valorar alternativas disponibles y evitar cambios improvisados que no tengan en cuenta las necesidades concretas de cada mujer.
Mientras los laboratorios prevén una mejora progresiva del suministro en los próximos meses, la crisis deja una cuestión abierta: un tratamiento que para muchas mujeres forma parte de su vida cotidiana puede convertirse, de repente, en un problema de acceso. La falta de previsión ante el aumento de la demanda ha transformado una dificultad puntual de fabricación en una situación que afecta a miles de pacientes. @mundiario




