Bogotá.- Con pistola en el cinto, un radioteléfono y acompañando operaciones policiales y militares, el presidente de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, impulsa una política de mano dura frente a guerrillas, paramilitares y narcotraficantes que hasta el momento recurre a golpes de efecto, anuncios mediáticos y ostentación de resultados.
El mandatario, cuya promesa en este ámbito fue clave en su victoria electoral, ha dado un giro de 180 grados a la política de seguridad de Colombia, que en el mandato de su predecesor, el izquierdista Gustavo Petro (2022-2026), buscó sin éxito cerrar el conflicto armado con una negociación a múltiples bandas denominada la ‘Paz total’.
De la Espriella ha hablado de ejercer «mano de hierro» con estos grupos armados y les ha advertido de que el Estado empleará «las armas y las leyes» para perseguirlos.




